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El enfriamiento de la economía y la mayor producción de combustibles explican el mejoramiento del suministro. Sin embargo uno de los principales motivos es la reducción de los stocks en las refinerías, que ahora están en las bocas de expendio
Lo que hace un año atrás parecía una utopía hoy ya no lo es. Las estaciones de servicio recuperaron el pleno abastecimiento después de haber dejado épocas en las que las mangueras colgadas formaban parte del escenario habitual y llenar el tanque podía resultar una tarea que a cualquier automovilista le demandaba una recorrida por distintos surtidores que podía durar varias horas.
Todo se modificó a partir de la nacionalización de YPF. La escasez es cosa del pasado y las petroleras ahora exigen vender más y más. Pero, ¿cuales son las razones que explican el cambio de paradigma?
Los especialistas tienen la palabra
Para los entendidos en energía los motivos están fundados en el mayor rendimiento de las refinerías. En sintonía con la visión de su presidente, para quien “el incremento de la productividad es clave”, YPF aumentó la obtención de subproductos, especialmente de nafta súper, el combustible con mayores inconvenientes de abastecimiento.
Sin embargo sobresale otro dato que en este contexto aparece como revelador: ese excedente que antes se acopiaba en los depósitos de las compañías ahora se alojan en las bocas de expendio. Según informa la Secretaría de Energía, en agosto las empresas declararon 1.495 millones de litros de naftas y gasoil, idéntica cantidad que en el mismo mes de 2011.
Un año atrás, las plantas operaban a una capacidad muy por debajo de lo que ocurre actualmente que lo hacen a pleno. “Ese stock remanente que anteriormente se acumulaba hoy se distribuye”, opinan los referentes del sector. Para muestra basta citar nuevamente a YPF que a pesar de tener su producción al ciento por ciento durante este período, almacenó 50 millones menos de litros de súper
Para el ex secretario de energía Jorge Lapeña, no obstante, esto no resuelve la crisis de fondo. “La Argentina enfrenta un problema energético muy grave y de carácter estructural, que se manifiesta a través de una persistente y continua caída de la producción de gas natural y de petróleo. Desde 1998, la extracción petrolera acumula 14 años ininterrumpidos en baja. Esa tendencia persistente y continua representa la mayor caída histórica sufrida en el país. Y, en el caso del gas, la producción viene en descenso desde hace ocho años”, precisa.
Según sus palabras, este declive productivo se topó, además, con una demanda que no ha parado de crecer, combinación que llevó la pérdida del autoabastecimiento energético y a la importación récord de combustibles, que en 2011 ascendió a un monto de 9.300 millones de dólares.
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