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Pese a que el mercado de los combustibles está regulado, los organismos del estado no dudan en cargar nuevos gastos sobre las espaldas de los expendedores. En Rosario, la municipalidad obligaría a los estacioneros a hacerse cargo de la disposición final de los residuos peligrosos
Las estaciones de servicio siguen soportando nuevos cargos a pesar de que su rentabilidad es cada vez más acotada. Frente a la regulación del mercado de los combustibles, que les restó el poco margen de maniobra del que podían disponer, los empresarios deben recortar al máximo sus gastos para mantener sus negocios funcionando.
Sin embargo, parece que el Estado hace oídos sordos a esta realidad cargando nuevos gastos sobre las espaldas de los expendedores. En Rosario, por ejemplo, la municipalidad obligaría a los estacioneros a hacerse cargo de la disposición final de los residuos peligrosos
En efecto, la ordenanza 8858/2011 dispuso modificar algunos artículos respecto a los generadores de residuos especiales como las estaciones de servicio. Hasta ahora el municipio se hacia cargo del acomodo final en el relleno de la localidad vecina de San Lorenzo, pero a partir del próximo mes quiere trasferir esa tarifa a los negocios a un coste de 150 + IVA, por toneladas de basura.
Los operadores están que vuelan con esta noticia. Se quejan que el enfriamiento del consumo y la imposibilidad de modificar sus pizarras no les permiten afrontar nuevos desembolsos. Reclaman que cada vez hay más tributos que provienen directamente del fisco, que se suman a los gravámenes habituales que ya de por sí admiten como excesivos.
La obligación no es excluyente para los estacioneros de esta importante ciudad santafesina. Los tributos los acosan en casi todo el país. Los hay de toda índole, municipales, provinciales y nacionales; algunos específicos y otros no tanto, como el caso de Sadaic o AAdi Capif, que gravan hasta la música o la imagen que devuelven las radios y televisores instalados en los minimercados para amenizar el momento.
Las exigencias que recaen sobre nuestros negocios son desmedidas en proporción a la ganancia que percibimos, se quejó un dirigente sectorial. Cada nuevo gasto en un mercado que pretende regular los precios de venta, representa un importante retroceso para esta actividad de la que dependen miles de familias, alertó.
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