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Un estudio realizado por
De acuerdo al informe que realizó la entidad, entre el año 2004 y 2010 dejaron de funcionar en nuestro país 2.900 bocas de expendio de combustibles. Según los dirigentes, las causas están a la vista: durante este período se mantuvo cautivo el margen de ganancia de los empresarios, los precios de las naftas no fueron actualizados en relación a los cambios en el mercado y la inflación hizo pesar cada vez más la incidencia de los costos fijos sobre la ecuación total que hace a la rentabilidad.
Según detalla la investigación, en 2004 el litro de nafta súper costaba $1,50. Cuatro años más tarde, el mismo producto se ubicaba en $1,99, apenas un 32 por ciento más de la marca anterior. Este aumento no alcanzó para cubrir el crecimiento de los gastos fijos y variables de las estaciones, ya que durante este lapso evolucionaron un 200 por ciento, explicaron.
Al mismo tiempo, destacan, la bonificación que reciben los expendedores de YPF – que representan más del 30 por ciento del parque total – quedó congelada en 8 por ciento. Si bien el resto de las compañías brinda mayor libertad a la hora de ubicar los productos, igual están condicionadas por cuestiones de mercado, teniendo en cuenta que la estatal concentra más del 60 por ciento de las ventas totales de naftas y gasoil.
Manuel García, presidente de AESI considera que esto es el resultado de una gestión política y económica equivocada por parte del Gobierno Nacional, que nació en el año 2005 con la disputa entre quien por ese entonces era presidente, Néstor Kirchner, y la compañía Shell. El problema surgió cuando el Gobierno quiso privilegiar a sus amigos en la actividad, denunció.
El estudio revela además que la cantidad de bocas de GNC pasó de 1.500, en el año
En ese orden, el empresario justificó su rechazo al incremento sobre el costo del gas para las bocas de expendio anunciado recientemente por las autoridades. Esta medida va a desencadenar en nuevos cierres de estaciones, alertó.

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