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En los últimos años el consumo de naftas y gasoil no dejó de crecer, y la refinación está al tope. El mercado de los combustibles en el país atraviesa un complejo cuadro de situación por el aumento de la demanda, la capacidad de procesamiento al tope y una producción de crudo decreciente
Durante los últimos años el mercado local de los combustibles ha experimentado una notable contradicción. Mientras que desde el 2003 el crecimiento sostenido de la economía viene empujando el consumo de naftas y gasoil y la venta de vehículos, la capacidad de refinación se mantuvo estable. Según consigna un informe elaborado por la mañana de Neuquén, en lo que va de este año se vendió un 7,3 por ciento más de naftas que en 2009, mientras que el mercado interno de gasoil mantuvo una fuerte expansión con un crecimiento del 5,4 por ciento en los últimos doce meses.
Como contracara, la capacidad instalada de refinación durante los últimos 5 años prácticamente no varió, y la utilización de esa disponibilidad pasó de un 87,3 por ciento a un 91,2 por ciento. De esas cifras se infiere el escaso margen que dispone el sector para reaccionar ante picos de demanda.
En 2002 se congelaron precios y tarifas energéticas, y se implementó un esquema de retenciones a las exportaciones de crudo y derivados. Hasta entonces el sistema energético operaba con excedentes. Pero con el crecimiento económico sostenido del país se agotó la capacidad ociosa y los sobrantes que se exportaban.
En 2005 se vendían al exterior unos 3 millones de metros cúbicos de naftas, y hoy las ventas son casi nulas. En el diésel la caída de las exportaciones comenzó en 2003 y en los últimos cuatro años se debió recurrir al mercado externo. En el caso del gasoil existe un régimen de importación subsidiada, en cambio, con las naftas eso no sucede y si una petrolera decidiera importar, debería vender a pérdida.
En cuanto a los precios, desde 2002 el valor del barril de petróleo en el mercado interno se duplicó, mientras el de los combustibles se triplicó. Y las petroleras integradas (las que extraen y procesan el crudo y venden subproductos) lograron muy buenas ganancias.
Para paliar la oferta de combustibles fósiles, desde enero de este año el gobierno nacional implementó el corte obligatorio del 5 por ciento de la nafta y el gasoil con bioetanol y biodiésel respectivamente. Con esta medida se busca reemplazar la importación de gasoil y descomprimir el mercado de naftas. De hecho, a mediados de septiembre, Nación incrementó el corte de biodiésel del 5 al 7 por ciento.
Y para hacer frente a un mercado cada vez más demandante, YPF, que obtuvo importantes ganancias con la venta de combustibles, ejecuta inversiones en sus destilerías de Luján de Cuyo y
El mayor problema en el mercado lo tienen las estaciones de servicio blancas (las que no pertenecen a las petroleras). En los últimos cinco años unas 3.500 estaciones de servicio cerraron en todo el país. Por su condición de independientes, tienen grandes dificultades para lograr un abastecimiento seguro de combustibles, así como para garantizar un producto de calidad a precios competitivos.
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