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La tendencia en los últimos años se inclinó para el uso de los motores nafteros, y obviamente esto replica en las ventas del combustible que los alimenta. El grado 2 de este producto, conocido comercialmente como súper, tuvo altibajos pero repuntó vertiginosamente desde mediados de década
En los últimos quince años la nafta súper tuvo un desarrollo cíclico respecto a las ventas, hecho este relacionado íntegramente con las políticas llevadas a cabo por las autoridades y el desarrollo propio del mercado. Es así que desde hace cinco años, el expendio de este producto creció de manera tan vertiginosa que las refinadoras deben emplear al máximo su capacidad de procesamiento para atender la demanda de los consumidores.
Según datos de
Durante este lapso, no todas las petroleras acompañaron la tendencia de igual modo: mientras YPF subió las ventas del 47 al 55 por ciento, Shell redujo las suyas del 18 al 16, Petrobras del 15 al 12 y en tanto que Esso se mantuvo en sus trece.
Para explicar el actual nivel de expendio no solo debemos remitirnos a un alza de los índices de actividad y por ende de consumo, sino a un planificado cambio de la matriz energética. Actualmente casi el 75 por ciento de los vehículos fabricados tienen motor impulsado por nafta, lo que marca una clara diferenciación a lo que ocurría en los noventa con el gasoil, que al no estar gravado de impuestos, era la estrella de los combustibles
Cuando ese gravamen no regía, la venta de autos estaba repartida en partes iguales, pero en 1996, los autos a diesel bajaron a menos de un tercio, luego de que el Congreso cargara los vehículos motorizados con este hidrocarburo. Este motivo, sumado al desabastecimiento de gasoil y su baja calidad que daña el rendimiento del vehículo, son argumentos suficientes para que nueve de cada diez autos que se venden actualmente en
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