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Las opiniones son coincidentes: el mejor posicionamiento de los precios de los combustibles impactó positivamente en la rentabilidad de los expendedores. Desde esa perspectiva aseguran que lejos de ser óptima, la actual situación permite atender cuestiones que habían quedado rezagadas por el escaso beneficio que percibían
Para las estaciones de servicio algo está cambiando. Es que desde el mejor posicionamiento de los precios de los combustibles la rentabilidad de los expendedores se ha modificado positivamente. Aun estamos muy lejos del nivel óptimo, pero algo mejor que otros años, sostuvo la presidenta de
La directiva siempre se mostró muy crítica con los índices de beneficio que perciben los estacioneros por la venta de naftas y gasoil. Y responsabiliza a la actual gestión de Gobierno por la falta de directivas que ubicaron al sector a la retaguardia dentro del espectro económico nacional. Pero admite ciertas mejoras a partir de las últimas subas en el surtidor.
No obstante las actuales circunstancias distan del ideal ya que un comercio de estas características maneja un conjunto de gastos muy oneroso que obligan a vender más litros para solventarlos. La masa salarial, el alto costo impositivo y demás desembolsos como el consumo de energía eléctrica y los gastos de funcionamiento ocupan un porcentaje muy importante dentro del escaso beneficio que otorga el expendio de naftas y gasoil.
El abastecimiento tampoco es tan crítico, afirmó un empresario consultado por este medio que pidió reserva. La falta de combustibles era recurrente y si no vendíamos no podíamos subsistir pero ahora, quizás por la menor demanda, ha mejorado bastante y hoy son solo episodios, señaló.
Claro que este escenario corresponde solo a las estaciones abanderadas, aquellas que no pertenecen a la red de las petroleras padecen una realidad bien distinta. La estación blanca enfrenta obstáculos como la imposibilidad de asegurarse el aprovisionamiento y, en paralelo, el hecho de tener que pagar sobreprecios al no contar con el combustible que las petroleras le entregan a sus redes por contrato llevándolos a colocar sus productos finales hasta un 15 por ciento por encima de los valores que ostentan las marcas.
En este segmento la ecuación es diametralmente opuesta al resto, los 500 puestos de expendio independientes que aun subsisten están en peligro de cierre inminente, expresó Manuel García de AESI.
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