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La Subsecretaría Nacional de Defensa del Consumidor actuó ante la acusación de un automovilista que denunció a un expendedor por negarle las instalaciones al advertir que el playero de la estación de servicio le había cargado diesel en lugar de nafta. Llevó el hecho a los tribunales y también al titular del establecimiento por intento de agresión
En uso de los derechos que le confieren
El hecho ocurrió hacia fines del año pasado en la ciudad de Victoria, cuando un Peugeot Cupé Cabriolet se detuvo a cargar combustible. Cuando llegó a la playa le solicitó al playero que le cargara $50 de nafta y posteriormente se retiró a las afueras del predio para realizar una llamada telefónica, ya que por seguridad no está permitido hacerlo dentro de las instalaciones.
A pesar de que el vehiculo es de características deportivas y de que el mismo cuenta con una insignia en la boca de carga que indica ser naftero, sumado al pedido personal al playero que cargara nafta, este se confundió y le despachó diesel.
El usuario abonó el monto y cuando se disponía a retirarse, justo antes de encender el motor del coche, se dio cuenta de la confusión de la que había sido víctima. En ese momento consultó al empleado con quien pudo constatar el hecho. Ante el reconocimiento del error, el playero se disculpó inmediatamente y posteriormente se hizo presente el responsable del comercio.
Según afirmó el conductor, después de explicarle la situación, me quiso dar como solución completar el restante del tanque con nafta, y hacer funcionar el vehículo, diciendo que esto solo provocaría algunos ruidos molestos, hasta que se terminara la mezcla de combustible. El dueño del vehículo de profesión ingeniero mecánico, y estando al tanto de que un vehículo con otro combustible se destruye, se negó a esa propuesta y pidió que le faciliten las instalaciones del predio para resolver el problema por sus propios medios, ya que no podía movilizar el auto.
Mis intenciones eran; levantar el vehículo en la plataforma autoelevadora instalada en el local, retirar el tapón del tanque de nafta, vaciar por completo el combustible equivocado y volver a cargarlo con nafta, relató el dueño del Peugeot.
Siempre según los dichos del denunciante, el empresario se negó a prestar las instalaciones y ante mi insistencia, se sale de sus cabales, y amenaza con golpearme, se retira los anteojos y remanga su camisa, mientras continua con los insultos, por lo cual deja reclamar y finalmente un mecánico particular retira el vehículo de la estación y resuelve el problema debiendo afrontar los gastos pertinentes.
El accionar del dueño de la estación de servicio y la falta de solidaridad al no facilitar las instalaciones para solucionar el problema, obligando al automovilista a afrontar un gasto que tendría que haber corrido por su cuenta, mereció la intervención de la dependencia oficial, la cual denunció el hecho para reparar el perjuicio ocasionado al conductor del vehículo.
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