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La escasez de combustibles y la insuficiente rentabilidad que ofrecen algunas estaciones de servicio decidieron a algunas petroleras a discontinuar el contrato de suministro. La determinación deriva en el cierre del establecimiento pero los trabajadores quieren impedirlo
La situación de los expendedores no es la mejor. La recurrente falta de combustibles para vender y la suba de los gastos fijos conforman una ecuación explosiva que llega a su punto cúlmine cuando la petrolera que los abastecía les informa que ha decidido interrumpir el contrato de suministro.
Frente a este escenario, sólo quedan dos caminos posibles: tratar de subsistir como estación de servicio Blanca con todos los inconvenientes que ello acarrea- o decidir el cierre inexorable del comercio. En la mayoría de los casos se impone la segunda opción.
La determinación implica dejar fuera de la actividad a los empleados pero la agrupación gremial que los nuclea no está dispuesta a dejar que ello ocurra. Por estas horas tomaron conocimiento que una de las compañías más importantes ha decidido concluir la relación comercial de tres estaciones ubicadas en la ciudad de Buenos Aires y sin mediar palabra concurrieron al Ministerio de Trabajo para que interceda ante la empresa.
Tratando de torcerle el rumbo a la medida emprendida por la petrolera, gestionarán en primera instancia ante los organismos públicos de manera pacífica, pero en caso de no encontrar respuestas advirtieron que miles de empleados protestarán frente a las puertas del edificio que la firma ocupa en Puerto Madero.
Ya lo hicimos otras veces y logramos destrabar la situación, informaron desde el SOESGyPE. Los sindicalistas recordaron que ante conflictos de similar magnitud consiguieron reponer el vínculo contractual mientras que en otros acordaron la reubicación del personal en bocas de expendio pertenecientes a la red de la petrolera.
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