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El grupo Luksic, el más grande de Chile, a través de su holding Quiñenco, cierra por estas horas la adquisición de los activos de Shell Compañía Argentina de Petróleos SA. La operación implica el traspaso de cerca de 700 estaciones de servicio, junto con la planta de elaboración de lubricantes de Barracas y la refinería de Dock Sud
Según informa el medio Ámbito Financiero, las negociaciones de los Luksic con The Royal Dutch Shell PLC por la filial argentina comenzaron inmediatamente después de que Quiñenco concretase en mayo de este año la compra de 300 estaciones de servicio y 63 tiendas de conveniencia de Shell Chile, por u$s 633 millones. Fuentes del mercado dicen que, aunque para el capítulo argentino Quiñenco deberá poner sobre la mesa al menos el doble de lo que puso para quedarse con el “downstream business” (el final de la cadena de producción) y la distribución en Chile, el esquema sería casi calcado para ambos lados de
Lo concreto es que con la adquisición de Shell Argentina, el Grupo Luksic pasa a ser un nuevo player en el mercado y a controlar el 18% del negocio de naftas (liderado por YPF con el 55%, Esso con 13,5%, Petrobras con 9,4% y Oil Combustibles con 4%).
Sin embargo, habría dos detalles que no podrían copiarse del capítulo chileno y que, según pudo saber Ambito Financiero, fueron discutidos en la reunión que mantuvo Andrónico Luksic con Julio De Vido en la mañana del viernes 12. Uno, que el actual CEO de la filial argentina no podría seguir al frente de la compañía (en Chile, los Luksic mantuvieron a Rodrigo Infante, country manager con Shell, como gerente general en la recién creada Enex). Otro, que los chilenos deberán negociar con los distribuidores minoristas para asegurarles sus fuentes de trabajo.
La cuestión no es menor. Shell sufre un drenaje por goteo desde que decidió confrontar la política de precios para combustibles. De las 980 estaciones de servicio que tenía en 2005 cuando se colocó el cartel de “en venta“, hoy ha sufrido una merma de 300. La angloholandesa ya se desprendió de las que operaban bajo la subsidiaria Rimidan (en las provincias de Córdoba, Santa Fe y norte de Buenos Aires), aunque todavía mantiene las que responden a Deheza.
Otro factor que también contribuyó a la declinación del negocio de Shell en Argentina fue la compra, por parte de Bridas y la china CNOOC, de la refinería de Campana operada por Esso. Esto le quitó a Shell, además de provisión de materia prima, margen de maniobra como refinadora “no integrada” y sin crudo propio. “Con la importación de petróleo desde Venezuela, la refinación dejó de ser negocio en Argentina“, dice Santiago Cuneo, presidente de
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