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Los equipos limpian, trasladan mercadería y muestran promociones sin exigir obras, con financiación, soporte local y repuestos garantizados durante cinco años.
Cada minuto que un empleado pasa trasladando cajas, recorriendo el depósito o limpiando una superficie es tiempo que deja de dedicarle al cliente. Sobre esa cuenta invisible avanza una nueva generación de robots que promete absorber el trabajo repetitivo, atraer miradas y devolver su costo en medio año.
Counter lanzó al mercado argentino una línea de equipos para Estaciones de Servicio capaces de asistir en la tienda de conveniencia, limpiar baños y áreas comunes, transportar cargas livianas y comunicar promociones. La inversión varía según el modelo y las prestaciones, aunque la empresa estima que puede amortizarse en un plazo inferior a seis meses.
¿Cómo se recupera? El cálculo contempla el ahorro de horas destinadas a recorridos y tareas operativas, una mayor disponibilidad del personal para atender al público y el efecto publicitario que genera la presencia del robot dentro del establecimiento.

“Estimamos un ROI que no supera los 6 meses”, proyectó Nora Palacios, cofundadora de Counter, en diálogo con Surtidores. A la reducción de tiempos improductivos, la ejecutiva sumó la mejora en la percepción de marca y la difusión espontánea que pueden generar los clientes al fotografiar o filmar los equipos.
La propuesta se apoya en la línea de robots de servicio de PUDU Robotics, fabricante internacional especializado en automatización comercial. Palacios explicó que los modelos fueron adaptados a las necesidades operativas de las Estaciones de Servicio argentinas y que cada uno responde a una función determinada.
No se trata, por lo tanto, de una única máquina capaz de resolver toda la operación. La oferta incluye robots de atención con pantallas interactivas, unidades autónomas de limpieza y equipos destinados al traslado de productos entre diferentes sectores.
En la tienda de conveniencia, los robots pueden acompañar al cliente, transportar pedidos y colaborar con la reposición de mercadería. Su autonomía permite reducir los recorridos entre la cocina, el mostrador, las mesas y el depósito durante los momentos de mayor movimiento.
Algunos modelos también incorporan pantallas para reproducir ofertas, lanzamientos y contenidos comerciales. Mientras circulan, funcionan como una vidriera móvil que acerca las promociones al consumidor sin depender de un soporte fijo dentro del local.
“La idea no es reemplazar a nadie”, remarcó Palacios. La propuesta de la compañía consiste en dejar las tareas operativas y reiteradas en manos de la tecnología para que los trabajadores puedan concentrarse en la atención, la preparación de pedidos y la resolución de situaciones que requieren intervención humana.
En baños y espacios comunes, las unidades realizan tareas de fregado y aspirado sin supervisión permanente. Antes de comenzar a trabajar, el sistema mapea el establecimiento, reconoce el recorrido y detecta los obstáculos que puede encontrar durante la limpieza.
La tecnología también puede utilizarse para trasladar cargas livianas desde el depósito hacia la tienda u otros puntos de la estación. De esta manera, disminuye el esfuerzo asociado a movimientos repetidos y evita que el personal abandone constantemente su puesto para buscar productos o insumos.
¿Hace falta reformar la estación? Según la empresa, los robots no necesitan obras ni una infraestructura especialmente diseñada. La puesta en funcionamiento requiere configurar los recorridos, realizar el mapeo del lugar y definir la ubicación de la base donde el equipo se recarga.
Respecto de la playa, Palacios aseguró que también pueden desplazarse por ese sector sin generar riesgos en las áreas donde se manipulan combustibles. Allí pueden acompañar la operación y mostrar publicidad utilizando su movilidad para captar la atención de quienes se acercan a cargar.
El precio depende del tamaño, la capacidad de transporte y las funciones incorporadas. Counter no estableció un valor único, pero ofrece alternativas de financiación para evitar que el desembolso inicial se convierta en una barrera para las pequeñas y medianas empresas.
La operación del robot estará acompañada por un servicio técnico local. La compañía trasladará a esta nueva unidad la estructura de asistencia que desarrolló durante cuatro décadas en clasificadores, aceptadores y recicladores de billetes, además de kioscos de atención al cliente.
“En 40 años nunca vendimos sólo una máquina, vendimos respaldo técnico, y eso no cambia con la robótica”, enfatizó la empresaria. El planteo adquiere especial importancia para las estaciones que trabajan durante las 24 horas y no pueden mantener un equipo inmovilizado durante períodos prolongados.

Para preparar esa cobertura, cinco técnicos y desarrolladores de Counter viajaron a Shenzhen, China, y se capacitaron directamente con PUDU Robotics. La formación comprendió la configuración, el mantenimiento y la reparación de los distintos modelos.
A su vez, la empresa garantiza la provisión de repuestos originales durante un mínimo de cinco años. El servicio incluye sin cargo el mapeo inicial y la capacitación de uso, para que el personal pueda comenzar a operar el robot desde el primer día.
Durante décadas, la automatización permaneció escondida detrás de las cajas, los sistemas de gestión y las máquinas que procesaban el dinero. Ahora comienza a circular frente al cliente. Para el estacionero, sin embargo, su verdadero valor no estará en la apariencia futurista, sino en la cantidad de horas productivas que pueda devolverle al negocio.
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