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La puesta en funcionamiento del Parque Solar El Quemado volvió a abrir oportunidades para las Estaciones de Servicio. Referentes del sector remarcaron que la clave está tanto en el crecimiento de la generación solar como en cambios en los esquemas de contratación energética.
La reciente habilitación del mayor complejo fotovoltaico del país en Mendoza despertó interés dentro del sector de las Estaciones de Servicio, donde crecen las consultas sobre alternativas que permitan reducir gastos energéticos y mejorar la competitividad operativa y hasta distribuir y vender electricidad.
En diálogo con Surtidores, la CEO de GEINSA, Nadia Sager, explicó que una boca de expendio tradicional que actualmente adquiere energía bajo tarifa regulada no accede automáticamente al suministro proveniente de este tipo de emprendimientos.

“La central fue desarrollada bajo normativa nacional y vende energía dentro del Mercado Eléctrico Mayorista. Por eso, una estación convencional no obtiene de manera directa el beneficio económico solo por estar ubicada en Mendoza”, señaló.
La especialista aclaró, sin embargo, que el crecimiento de la infraestructura renovable sí comienza a generar cambios importantes dentro del sistema energético argentino y abre posibilidades para determinados consumos comerciales.
Según detalló, algunas estaciones podrían incorporarse progresivamente a modalidades de contratación diferentes al esquema tarifario clásico, dependiendo de su nivel de demanda y de las condiciones regulatorias vigentes.
Una de las variantes consiste en convertirse en Grandes Usuarios del Mercado, categoría que habilita la contratación directa de electricidad entre privados. Otra posibilidad es operar como Grandes Usuarios de Distribuidora, adquiriendo energía y potencia mediante la propia distribuidora en su función de comercializador o agregador.
El análisis comenzó a ganar espacio dentro del negocio expendedor debido al peso creciente que la electricidad tiene sobre la estructura operativa de muchas Estaciones de Servicio. “Eso permite capturar ahorros frente a la tarifa plena tradicional y acceder a condiciones más convenientes”, afirmó Sager.
La actividad demanda abastecimiento permanente para surtidores, luminarias, compresores, refrigeración, climatización, cartelería y tiendas de conveniencia. Por ese motivo, cualquier mejora vinculada al suministro energético impacta directamente sobre los márgenes del negocio.
Además, durante los últimos años se produjo un fuerte incremento de las tarifas eléctricas, acompañado por una importante reducción en el valor de los sistemas de generación fotovoltaica. Ese movimiento llevó a numerosas empresas a estudiar proyectos de autoconsumo, instalaciones solares propias y contratos de abastecimiento más flexibles.
Para Sager, el debate no debería enfocarse únicamente en una obra puntual, sino en la evolución gradual del mercado eléctrico argentino y en las herramientas que podrían incorporarse para usuarios medianos.
“Más que preguntarse si este tipo de desarrollos sirve o no para las estaciones, lo importante es observar cómo avanza el acceso de la demanda comercial a modalidades de contratación más abiertas”, explicó.

La CEO de GEINSA remarcó además que las iniciativas impulsadas bajo normativas provinciales podrían eventualmente facilitar mecanismos específicos para determinados sectores, dependiendo de cómo se estructuren las condiciones de abastecimiento y comercialización. “Hoy el mercado eléctrico argentino empieza a mostrar una tendencia hacia mayor flexibilidad para consumos que históricamente permanecían dentro de la tarifa convencional”, sostuvo.
En este marco, Sager consideró que el principal cambio reside en la necesidad de que las estaciones comiencen a analizar el mercado eléctrico con una lógica diferente a la tradicional. “Es importante que toda demanda electrointensiva evalúe qué herramientas tiene disponibles para optimizar costos, ganar previsibilidad y mejorar competitividad”, concluyó.
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