Activar/Desactivar Leer Página
La reducción de los cupos de abastecimiento llevó a disminuir y hasta congelar- los ingresos de una estación. Sin embargo, este no es el único problema que enfrenta una boca de expendio. La suba de los gastos y las mayores exigencias legales aumentaron los costos y recortaron los márgenes de utilidad, que en algunos casos es nula
Los informes que los estudios especializados en las estaciones de servicio realizan para las cámaras empresarias coinciden en que la situación financiera del sector no es buena. Si bien hay locales que aún venden mucho, los especialistas aseguran que las pequeñas empresas se enfrentan con serios problemas para hacer que las ventas sean superiores a los costos.
Según explica la contadora Viviana Duarte, representante de la consultora y auditora Duarte & Asociados, podemos definir muy rápidamente `rentabilidad´ como la obtención de ganancias provenientes de una actividad económica. En este sentido, para analizar la situación de los expendedores, la profesional propone evaluar los tres componentes principales que determinan el estado de resultado de cualquier comercio: ventas; costos y gastos.
En la actividad las ventas están dadas por cantidades y precios que los operadores están lejos de dominar, a diferencia del común de las actividades comerciales, destacó como principal obstáculo de las estaciones de servicio. Bajo estas condiciones, los dueños de los locales saben de antemano que su negocio tiene perspectivas de crecimiento acotadas, o inclusive de retracción.
No obstante, por el lado de los egresos resaltó que la variante tampoco es alentadora. El impuesto al cheque, establecido en un 0.6 por ciento sobre los débitos e idéntica cifra los créditos en cuentas bancarias, es el gasto que más impresiona dentro de las partidas bajo análisis. Siguiendo a la referente de Duarte & Asociados, para tomar dimensión del impacto, calculando el 1 por ciento sobre la línea de ventas -incluidos los impuestos internos y el valor agregado- veremos cómo desde su promulgación, en el año 2001, la rentabilidad del sector se ha visto deteriorada por este concepto, revela.
Otra consecuencia notable de la pretendida bancarización por parte del Estado Nacional es la pérdida de rentabilidad como consecuencia del incremento de cobros con las tarjetas de crédito y débito. El emisor de dicho medio de pago fija aranceles que van desde el 1.25 por ciento hasta llegar a 1.5 en el caso de tarjetas de créditos y 1 por ciento para quien realice las cobranzas con débito. El plazo de acreditación en las cuentas bancarias ronda en un promedio de 18 días hábiles para las tarjetas de crédito y 2 para las de débito, lo cual genera una suma sustancial de dinero diferida en el tiempo con su correspondiente costo de oportunidad.
De igual modo, la experta observó que el sector se encuentra obligado a afrontar cuantiosos montos provenientes de exigencias propias de la actividad, como auditorias, gastos por actualización de imagen y elementos de seguridad ambiental, erogaciones legales, además de otros comunes al resto de las actividades, con el agravante de que los mismos se calculan sobre un alto componente de impuestos incluidos en el precio de venta, sostuvo Duarte finalmente.
DEJANOS TU COMENTARIO!