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La demora entre la venta y la acreditación obliga a los empresarios a poner más dinero para pagar el siguiente camión. Las transferencias inmediatas permiten recuperar esos fondos antes y reducir la necesidad de financiamiento.
El camión llega, descarga y hay que pagarlo. Pero una parte del dinero de los litros que ya se vendieron todavía no aparece. Esa diferencia, que puede parecer una cuestión de días, se convierte en un problema cuando la estación necesita volver a comprar combustible.
Para el estacionero, la cuenta tiene dos tiempos distintos. El producto se paga por adelantado o con plazos cortos, mientras que las ventas se cobran según las condiciones de cada medio de pago. Si la plata no llega a tiempo, hay que cubrir el faltante con recursos propios, un descubierto o algún adelanto. Y financiar ese espacio también cuesta.

Por eso, además de mirar cuánto vende, el operador necesita saber cuándo tendrá disponible lo que facturó. Una estación puede mantener su volumen de despacho y, aun así, necesitar más capital para sostener la misma actividad si aumenta el valor de cada reposición.
Un ejemplo permite ponerle números. Una estación que cobra 500 millones de pesos mensuales con tarjeta registra, en promedio, unos 16,7 millones por día por ese medio. Si el plazo de acreditación y los fines de semana llevan la espera media a tres días corridos, tendría alrededor de 50 millones de pesos pendientes de ingreso.
Es una estimación que depende del calendario y de las condiciones de cobro, pero muestra el tamaño del desfasaje. La venta ya se hizo y el combustible salió del tanque. Sin embargo, ese dinero todavía no puede utilizarse para pagar el siguiente pedido.
La transferencia con acreditación inmediata permite acortar esa espera. Los fondos ingresan en segundos y quedan disponibles para afrontar la operación: cuanto antes se recupera el dinero, menor es la suma que hay que aportar o pedir prestada para seguir trabajando.
Ahora bien, cobrar por transferencia en la playa tenía una dificultad cotidiana. El cliente mostraba un comprobante y el empleado debía verificar que el pago hubiera ingresado. A veces había que llamar a administración o revisar la cuenta bancaria. Eso podía demorar la atención y dejaba abierta la posibilidad de aceptar un comprobante falso.
La propuesta de Cucuru apunta a resolver ese paso. Según explica la empresa, la plataforma permite asignar alias por cliente o punto de cobro y confirmar automáticamente las transferencias recibidas. La información puede consultarse en Cucuru o reflejarse en sistemas de gestión como DEBO o Calden Oil, mediante sus integraciones.

Así, el playero puede comprobar el ingreso del dinero en el momento y continuar con la atención. Para la administración, también se simplifica la identificación de los pagos y se reduce el trabajo de revisar movimientos al cierre de la jornada.
“La rentabilidad de una estación se juega cada vez más en la gestión financiera. Si cobrás hoy y no en tres días, necesitás menos capital para reponer y dependés menos del financiamiento bancario”, explica Marcos López, cofundador y gerente comercial de Cucuru.
El resultado dependerá de cuánto se cobre por esta vía, las comisiones y el costo del crédito que utilice cada negocio. Desde Cucuru estiman que acortar el ciclo de cobro puede representar hasta un 5 por ciento más de rentabilidad, aunque el alcance debe evaluarse en cada estación.
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