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Un relevamiento del sector energético muestra que los importes abonados en los surtidores continúan por debajo de los costos internacionales de reposición.
Los precios de los combustibles continúan por debajo de los valores que tendría que pagar Argentina si necesitara importar grandes volúmenes para abastecer el mercado interno. La conclusión surge de un informe elaborado por la consultora Montamat & Asociados, que revela que tanto la nafta súper como el gasoil mantienen una diferencia importante respecto de las referencias internacionales. El caso más llamativo es el del diésel, producto clave para el transporte de cargas, la actividad agropecuaria y buena parte de la economía productiva.
Según el trabajo, la nafta súper se comercializó durante mayo a un promedio de 1,54 dólares por litro, mientras que la denominada paridad de importación se ubicó en 1,72 dólares. En otras palabras, si las compañías tuvieran que traer ese combustible desde el exterior, el costo sería superior al precio actual que pagan los automovilistas en los surtidores. La diferencia responde principalmente al fuerte incremento de los fletes marítimos y de los gastos asociados a la logística internacional.
En el caso del gasoil, la distancia es todavía mayor. El promedio nacional alcanzó los 1,63 dólares por litro, mientras que el costo de reposición ronda los 1,90 dólares. Esto significa que el valor local se encuentra aproximadamente un 14 por ciento por debajo de la referencia internacional.

Sin embargo, Argentina ya no depende del exterior como años atrás. De hecho, durante los últimos meses logró reducir considerablemente las compras de gasoil y aumentar sus exportaciones, alcanzando incluso un saldo favorable en el intercambio energético.
La comparación con los países vecinos también deja datos interesantes. En mayo, Brasil mostró valores más bajos, mientras que Chile y Perú registraron cifras superiores. Uruguay, una vez más, encabezó el ranking regional con los precios más caros.
Con el gasoil ocurrió algo parecido. Argentina quedó por encima de Brasil y Uruguay, aunque todavía se mantuvo por debajo de Chile y Perú, mercados donde el combustible continúa siendo más caro.
Otro dato que sigue de cerca el sector tiene que ver con el petróleo que procesan las refinerías. Durante mayo, el barril de Medanito se negoció entre 90 y 95 dólares en el mercado doméstico. No obstante, la referencia exportable promedió los 103 dólares, una diferencia que muestra el potencial que hoy tienen las ventas externas de crudo argentino.
A nivel mundial, las cotizaciones del Brent continúan mostrando movimientos importantes. Aunque en las últimas semanas se observó cierta calma, las previsiones de los analistas indican que el petróleo seguirá operando en niveles relativamente altos durante gran parte de este año.

En paralelo, la industria hidrocarburífera local continúa batiendo marcas. Durante abril, la producción petrolera alcanzó los 893 mil barriles diarios, el registro más alto de la historia. El dato cobra aún más relevancia si se tiene en cuenta que cerca del 68 por ciento proviene de desarrollos no convencionales, impulsados principalmente por Vaca Muerta.
Ese crecimiento ya se refleja en la balanza energética. Solamente en abril, el sector generó un superávit de 1.402 millones de dólares, mientras que el acumulado de los primeros cuatro meses del año alcanzó los 3.281 millones. Gracias a esta evolución, Argentina aparece junto con Brasil y Guyana entre los países que más aportan al crecimiento de la oferta petrolera fuera de la OPEP.
Por su parte, la producción de gas natural se mantiene alrededor de los 140 millones de metros cúbicos diarios. Aunque el nivel sigue siendo elevado, todavía no logra superar los máximos observados durante el año pasado.
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