Activar/Desactivar Leer Página
Aunque en la actualidad no hay tareas de exploración en áreas de riesgo y las apuestas se centran sólo en nuevas refinerías de crudo, especialistas en energía advierten que la medida no formará parte de una estrategia de largo plazo para el sector y podría desalentar aún más las perspectivas de la actividad, acentuando la baja en la producción
El miércoles pasado el Poder Ejecutivo publicó en el Boletín Oficial un nuevo decreto que obliga a ingresar y negociar en el mercado de cambios la totalidad de las divisas provenientes de operaciones de exportación de petróleos crudos, sus derivados, gas y de empresas mineras. La medida regula por primera vez después de la década del 90 un aspecto importante de la actividad petrolera, aunque en este caso se trata de una política circunstancial, producto de la espectacular fuga de capitales que se produjo durante este año.
El ingeniero Gerardo Rabinovich, especialista del Instituto Argentino de
Hasta Septiembre de este año, se exportaron 2,27 millones de m3 de petróleo crudo a un valor de 1374 millones de dólares. Pan American Energy fue prácticamente quién dominó el total de las operaciones, con 97 por ciento del total de las ventas, mientras que otras compañías de menor tamaño completaron el 3 por ciento restante. Asimismo, este año no se registraron exportaciones desde los yacimientos de Santa Cruz Norte, posiblemente por los efectos de las huelgas y cortes a los pozos durante el primer semestre.
Se va profundizar la actitud que tienen las empresas que actúan en el sector, alertó Rabinovich. Según su visión, las petroleras van a tratar de invertir lo mínimo posible por decisión expresa de sus casas matrices. Esta medida debería ir acompañada de una política estructural y de largo plazo, criticó.
El sector energético es el responsable de la caída del superávit de la balanza comercial. La producción de petróleo cayó un 5 por ciento en agosto de 2011 respecto al mismo mes del año anterior, y la de gas natural en 4,63. Las necesidades de importación son cada vez más necesarias y los saldos exportables son casi nulos. Podría profundizarse aún más la tendencia, apuntó Rabinovich.
El decreto 530, del 27 de marzo de 1991 (durante la presidencia de Carlos Menem y con Domingo Cavallo en el Ministerio de Economía), devolvió a las empresas la facultad para manejar divisas fuera del país. Es un giro tardío a la política que se implementó durante el menemismo, explicó el especialista. Aunque aclaró que no imagina que sea un primer paso hacia una reforma estructural que revierta totalmente el proceso iniciado en por la desregulación de la actividad. Son problemas de divisas, diferenció. Se explica por el serio deterioro de la balanza comercial, concluyó.
DEJANOS TU COMENTARIO!