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Los hábitos para pagar la carga de combustibles fueron variando con el tiempo. Hace unos años era impensado cancelar la compra con otra modalidad que no sea contado, pero las promociones bancarias fueron cambiando las costumbres. Sin embargo en el interior del país los billetes siguen siendo la única opción
La pulseada para definir cual es el medio de pago para cancelar la carga de naftas en las estaciones de servicio se pone cada vez más pareja. La falta de efectivo, la urgencia por estirar las posibilidades del salario, y por sobre todo, las promociones bancarias, expandieron el uso de las tarjetas de débito y crédito- como nunca antes había sucedido en esta actividad.
La mayor utilización de los plásticos, sin embargo, se da en las grandes ciudades mientras que en el interior aun sobresale el efectivo. Con todo, esta última opción sigue siendo la predilecta de los automovilistas. Según estudios de mercado la relación es 70-
No quedan dudas que los beneficios que promueven bancos y tarjetas mueven el amperímetro de los consumidores. Un informe realizado por
Los bancos detectaron mucho interés en este tipo de promociones, que las utilizan para fidelizar clientes en un contexto de aumento de los combustibles, comentaron en la entidad.
De acuerdo con el trabajo de Amena, la carga promedio con tarjetas se concentra los días domingo. El automovilista espera el día del descuento. Esto derivó en que hay domingos donde se vende más que durante dos días juntos, agregaron desde la cámara empresaria.
En muchas localidades del interior esta modalidad no tiene cabida. La escasa rentabilidad que ofrece la venta de combustibles y el desfasaje financiero que provoca la cantidad de días para recuperar el importe de la operación, sumado a los gastos que ocasiona, desalientan la opción al punto que la alternativa de pago sustituta son los cheques o las cuentas corrientes. .
La génesis del rechazo a las tarjetas apareció a partir del desabastecimiento producido por el paro rural como una forma de cuidar el stock. La decisión de los estacioneros se mantuvo hasta la actualidad y pasa desapercibida ante la preocupación por encontrar producto. Tampoco la tarjeta de débito es aceptada con facilidad, aunque goza de mayor aceptación por ser un sistema en el que los pagos se acreditan en pocas horas.
El Estado no ve con buenos ojos la oposición a aceptar esta herramienta. El titular de
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