Activar/Desactivar Leer Página
Un informe de la consultora de Daniel Montamat señala que, tras los aumentos de febrero, la nafta y el gasoil se ubican en línea o por encima de la paridad de importación. No obstante, la tensión geopolítica y presión alcista sobre el Brent podría modificar la situación.
Los precios de los combustibles se ajustaron nuevamente en febrero y el escenario en los surtidores muestra un cambio de tendencia: los valores ya no evidencian atraso respecto de las referencias internacionales. Según el último informe de la consultora que dirige el exsecretario de Energía Daniel Montamat, buena parte de la distorsión que arrastraba la Argentina en su canasta energética quedó atrás y varios productos incluso se posicionan por encima de la paridad de importación.
En diálogo con Surtidores, el especialista explicó que el sistema atraviesa una etapa de convergencia hacia precios más alineados con el mercado global. El Índice Monitor de Disparidad de Precios de la Energía (IMPED) se ubica actualmente en 0,41, lo que implica que aún persiste una brecha del 41 por ciento respecto de la referencia regional, aunque significativamente menor a la observada meses atrás.

Para las Estaciones de Servicio, el dato central es la relación entre el precio en surtidor y la denominada paridad de importación. Este concepto técnico estima cuánto debería costar el combustible si fuera traído del exterior, sumando precio internacional, flete, carga impositiva y costos internos. De acuerdo con el informe, la nafta súper promedia los 1.719 pesos por litro y se ubica alrededor de un 7 por ciento por encima de esa referencia. El gasoil grado 2 ronda los 1.810 pesos y quedó prácticamente alineado. En el segmento premium, la diferencia es más marcada: las naftas superan la paridad en torno al 18 por ciento y el gasoil de mayor calidad cerca del 6 por ciento.
“Hoy no se observa atraso en los surtidores. Los valores se movieron hacia un punto de equilibrio técnico respecto de las referencias externas”, sostuvo Montamat. Sin embargo, aclaró que ese equilibrio es dinámico y depende en gran medida de la evolución del crudo.
El informe también destaca el crecimiento sostenido de la producción petrolera, que se aproxima a los 900 mil barriles diarios, con predominio del no convencional. La expansión de la oferta y la mejora en la infraestructura de transporte reducen el riesgo de faltantes y consolidan el perfil exportador del país. Para 2026, las ventas externas podrían superar los 10.000 millones de dólares si se sostienen los actuales niveles de producción y precios.
En paralelo, continúa la reducción gradual de subsidios en gas y electricidad. En febrero se aplicó un incremento promedio del 17 por ciento en las facturas de gas. Aunque estas tarifas no determinan de manera directa el valor de los combustibles, sí inciden en los costos operativos de las Estaciones de Servicio —iluminación, frío, equipamiento— y en el poder de compra de los consumidores.
Montamat consideró que el sistema energético exhibe hoy mayor coherencia macroeconómica que en etapas previas, pero también mayor exposición a la volatilidad internacional. “La referencia pasó a ser la convergencia con el mundo. Eso exige disciplina fiscal, reglas claras y seguimiento permanente de las variables externas”, señaló.

TENSIÓN GEOPOLÍTICA Y PRESIÓN ALCISTA SOBRE EL BRENT
Tras el reciente conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán, Montamat advirtió que el impacto en los combustibles dependerá de la duración de la crisis y del comportamiento del Brent —que ya se proyecta en torno a los 90 dólares—, con potenciales ingresos adicionales por exportaciones de hasta 4.000 millones si el escenario se sostiene.
No obstante, remarcó que el mercado mundial continúa sobreofertado y que la clave radica en lo que ocurra en el estratégico Estrecho de Ormuz; en ese contexto, consideró probable que haya nuevas subas en los precios locales si la tensión geopolítica persiste.
DEJANOS TU COMENTARIO!