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El exsecretario de Energía analizó el reordenamiento del downstream argentino y sostuvo que las decisiones de entrar o salir del negocio de Estaciones de Servicio están más vinculadas al posicionamiento internacional de las empresas que a los márgenes del mercado local.
El reciente reordenamiento del negocio de los combustibles, marcado por el ingreso de Chevron al mercado de las Estaciones de Servicio y las versiones sobre una posible venta de Raízen Argentina, volvió a poner en debate las razones que explican los movimientos en el downstream. Para Gustavo Lopetegui, exsecretario de Energía durante el gobierno de Mauricio Macri, la explicación no pasa por una mejora del negocio local, sino por decisiones estratégicas que se definen a escala global.
“El movimiento que se está dando en el downstream se debe a dos temas”, afirmó Lopetegui. “Por un lado, la estrategia internacional de cada empresa, que no tiene que ver con lo que pasa en Argentina sino con su posicionamiento y prioridades entre sus distintos negocios”, expresó en diálogo con Surtidores.

En esa línea, explicó que muchas decisiones vinculadas a las Estaciones de Servicio responden a definiciones de portafolio tomadas por las casas matrices y no necesariamente a la performance inmediata del mercado argentino.
El segundo factor señalado por el exfuncionario está directamente vinculado a la historia económica del país. “La mala historia de Argentina seguramente generó problemas de rentabilidad y/o financieros. Entonces, cuando en algún momento se puede salir a un precio razonable, se aprovecha para hacerlo”, sostuvo. Desde esa perspectiva, las versiones sobre la posible venta de activos en el mercado local encajan más como una oportunidad financiera que como una evaluación puntual del negocio minorista.
Al referirse puntualmente al ingreso de Chevron al downstream argentino, Lopetegui marcó una diferencia clara con otros movimientos del mercado. “Lo de Chevron es lo que decía antes: responde a una estrategia de la empresa”, afirmó. Y agregó: “Alguna estrategia de posicionarse en ese segmento, por alguna razón global de la compañía”.
Según su mirada, el acuerdo con un operador local permite reducir riesgos y acelerar el desembarco en el negocio de estaciones sin necesidad de desarrollar infraestructura propia desde cero. En ese sentido, el ingreso de un nuevo jugador internacional no debe leerse como una señal de mayor rentabilidad inmediata del downstream argentino, sino como parte de un posicionamiento más amplio.

“El error es pensar que estas decisiones se explican solo por lo que pasa en el mercado local”, resumió Lopetegui. “Muchas veces tienen más que ver con cómo cada empresa ordena su estrategia global que con la situación puntual de la Argentina”, agregó.
La lectura del exsecretario de Energía aporta así una clave para entender un escenario que, visto desde afuera, puede parecer contradictorio: mientras algunas compañías evalúan salir del negocio de estaciones, otras deciden ingresar o reforzar su presencia. En ambos casos, el denominador común no sería la rentabilidad del surtidor, sino el lugar que el downstream ocupa dentro del mapa estratégico de cada empresa.
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