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Un análisis de la consultora que encabeza Martín Redrado identificó los factores que pueden sostener la demanda durante el segundo semestre.
La evolución de las ventas de combustibles durante el segundo semestre no estará determinada únicamente por el crecimiento general de la economía. Aunque la actividad argentina avance a un ritmo moderado, existen sectores y variables que pueden generar una recuperación de los litros comercializados en las Estaciones de Servicio.
El punto de partida es una economía que actualmente crece alrededor del 2 por ciento interanual, pero con fuertes diferencias entre las distintas actividades. Esa heterogeneidad resulta determinante para el mercado de combustibles, porque no todos los sectores tienen el mismo impacto sobre la demanda.
El análisis fue realizado por la Fundación Capital, creada por el expresidente del BCRA Martín Redrado. Su economista jefe, Irina Moroni, explicó a Surtidores que el crecimiento actual combina sectores con un desempeño destacado y otros que todavía muestran un ritmo más limitado.

“Hoy la economía argentina presenta un crecimiento económico del orden del 2 por ciento interanual y heterogéneo, con sectores destacados, como el agro, energía y minería, que son más intensivos en capital, y rubros más rezagados, industria, construcción y comercio, que son más intensivos en empleo”, señaló.
Esta diferencia puede resultar favorable para determinados segmentos del mercado de combustibles. Una actividad económica que no crece de manera uniforme puede igualmente generar demanda adicional en aquellas ramas que mantienen un mayor nivel de producción.
Para las Estaciones de Servicio, uno de los factores que puede aportar volumen durante los próximos meses es el desempeño de la actividad agropecuaria. Moroni advirtió que, aun con una actividad general acotada, el comportamiento del gasoil puede ser diferente si la campaña resulta favorable.
“Es probable que las ventas sigan contenidas, especialmente en naftas, mientras que, en el caso del gasoil podrían incrementarse”, explicó.
Para las estaciones ubicadas en zonas productivas, ese movimiento puede tener una incidencia especialmente relevante sobre los volúmenes comercializados, dado el vínculo entre la actividad agrícola, el transporte y el consumo de combustible.
La nafta, en cambio, mantiene una relación más directa con el poder adquisitivo de los hogares. Por eso, la recuperación de los salarios reales aparece como otro de los factores que podrían modificar la evolución de las ventas.
El desafío que identifica la Fundación Capital es conseguir que el crecimiento económico tenga mayor intensidad y llegue a una mayor cantidad de sectores. Entre las herramientas que pueden contribuir a ese objetivo aparece el crédito. En dólares, las autoridades buscan otorgar mayor flexibilidad para que las entidades financieras puedan conceder préstamos a empresas que no son exportadoras.
También existen iniciativas para ampliar el financiamiento en pesos. Moroni mencionó la licitación del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES por $2 billones en plazos fijos para otorgar créditos hipotecarios.
El otro factor es la inflación. La continuidad de la desinflación podría generar una recuperación, aunque acotada, de los salarios reales y favorecer una mejora del consumo.
La otra particularidad que surge del análisis es que el sector energético ya consiguió desarrollar una dinámica parcialmente independiente del consumo interno. “El desarrollo de la energía mostró capacidad para desacoplarse”, afirmó Moroni.

Según las estimaciones de la Fundación Capital, las exportaciones de energía y combustibles alcanzarían este año los u$s 15.000 millones, un incremento del 39 por ciento interanual. La cifra podría incluso acercarse a los u$s 18.000 millones si los precios internacionales permanecen elevados durante más tiempo.
La pregunta que queda abierta para los próximos meses es si esa expansión energética podrá convivir con una recuperación más amplia de la demanda doméstica. En ese sentido, Moroni concluyó diciendo que el crecimiento económico moderado no necesariamente fija un techo uniforme para el mercado de combustibles.
“La composición de la actividad económica puede generar comportamientos diferentes según cada sector. En ese escenario, el desempeño del agro, la evolución del crédito y la recuperación del poder adquisitivo aparecen como las principales variables que podrían cambiar la tendencia de las ventas durante el segundo semestre”, finalizó.
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