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Hernán Landgrebe, titular de FECRA, destacó las estrategias que impulsa el sector para fortalecer el negocio, optimizar costos y prepararse para las nuevas oportunidades que plantea el mercado.
La caída sostenida de las ventas de combustibles comenzó a convertirse en una de las principales preocupaciones para los empresarios de Estaciones de Servicio. Para Hernán Landgrebe, presidente de la Federación de Empresarios de Combustibles de la República Argentina, el menor volumen comercializado profundiza un proceso de deterioro de la rentabilidad que el sector viene atravesando desde hace tiempo.
“Toda caída de ventas afecta el ingreso del negocio y es muy preocupante”, señaló Landgrebe a Surtidores. Según explicó, el problema no se limita a la cantidad de litros despachados, sino que se combina con otros cambios que impactan directamente sobre la utilidad, como la creciente utilización de tarjetas de crédito, billeteras virtuales y aplicaciones de las compañías petroleras.
El dirigente sostuvo que el traslado de operaciones que anteriormente se realizaban en efectivo hacia medios de pago electrónicos implica un adicional para el empresario, debido a las comisiones que se descuentan de cada operación. “Esto baja notablemente los ingresos de nuestros negocios”, afirmó.

A esta situación se suma una estructura de costos que, según Landgrebe, presenta escaso margen para absorber nuevas reducciones en los volúmenes vendidos. Uno de los principales componentes es el laboral. Las Estaciones de Servicio requieren una dotación importante de trabajadores para sostener la atención al cliente y el funcionamiento de playas y tiendas.
El presidente de FECRA remarcó que, pese al deterioro de la rentabilidad, los empresarios no redujeron sus planteles. Por el contrario, aseguró que el sector continuó incorporando personal para mejorar la atención y profesionalizar las áreas comerciales y administrativas.
En ese sentido, manifestó preocupación por las iniciativas vinculadas con la renegociación de los convenios colectivos de trabajo impulsadas en el marco de los cambios laborales promovidos por el Gobierno. “Vemos con preocupación algunas iniciativas que incrementarían los costos laborales de manera inusitada y no llevarían a otra cosa que hacer insostenible el negocio”, advirtió.
La consecuencia inmediata de una pérdida de rentabilidad, explicó Landgrebe, suele trasladarse a las inversiones. Para el dirigente, esto representaría un retroceso para una actividad que durante los últimos años realizó importantes aportes en equipamiento y calidad de servicio. “Las estaciones en nuestro país son referentes en infraestructura y atención, a nivel regional y mundial”, remarcó.
Frente a este escenario, FECRA busca que los empresarios puedan tomar decisiones con mayor información y eficiencia. La entidad puso en marcha un programa destinado a analizar y segmentar la rentabilidad de las Estaciones de Servicio, mientras que también desarrolla iniciativas de capacitación para mandos medios y gerentes.
“No apuntamos a reducir personal, sino a capacitarlo e incentivarlo”, sostuvo Landgrebe, quien consideró que la profesionalización de la gestión será una de las herramientas para atravesar el actual contexto.
La estrategia también contempla la búsqueda de nuevos ingresos y la reducción de costos. FECRA avanzó en acuerdos con empresas para obtener mejores condiciones en distintos rubros y puso especial atención sobre el gasto energético, uno de los componentes relevantes de la estructura de las Estaciones de Servicio.
En esa línea, la entidad acordó con Central Puerto la posibilidad de adquirir energía eléctrica directamente del productor, una alternativa que, según estimó Landgrebe, podría representar una mejora de alrededor del 20 por ciento en la factura energética durante 2026. El esquema se complementa con alternativas de generación renovable, como la instalación de paneles solares, para lo cual se gestionaron líneas de financiamiento con bancos y agentes financieros.
Al mismo tiempo, los empresarios mantienen conversaciones con las compañías petroleras para encontrar mecanismos que permitan recomponer la rentabilidad. “Venimos manteniendo reuniones para que entiendan lo crítico de la situación y podamos encontrar puntos de encuentro”, explicó.
Otro de los reclamos apunta a la presión tributaria, particularmente a las tasas municipales. Para Landgrebe, aumentar la carga impositiva sobre una actividad que ya enfrenta menores volúmenes puede terminar provocando el efecto contrario al buscado por los municipios.
“Seguir incrementando las tasas e impuestos es herir a un negocio que corre riesgo de recaudar menos”, sostuvo.

Pese a las dificultades, el titular de FECRA aseguró que el sector mantiene una mirada optimista sobre la evolución de la economía. Consideró que el crecimiento que ya atraviesan actividades como la energía, la minería y el campo, sumado a una mayor actividad en la construcción, el desarrollo de nuevas redes viales y el impulso de la infraestructura, podría generar un mayor movimiento económico, dinamizar la industria y favorecer el despegue del turismo, sectores que todavía tienen un amplio potencial de crecimiento y que también podrían impulsar la actividad de las Estaciones de Servicio.
Pero el escenario futuro también plantea transformaciones estructurales. Landgrebe mencionó el crecimiento del transporte pesado a GNC y señaló que las Estaciones de Servicio ya se están preparando para acompañar ese proceso. También destacó el avance de vehículos híbridos, eléctricos y de menor consumo, que obligará a los operadores a adaptar progresivamente sus negocios.
“Las estaciones tendremos que prepararnos y adaptarnos a ese nuevo escenario”, concluyó, en una definición que sintetiza el desafío que enfrenta el sector: sostener la rentabilidad en el corto plazo mientras se invierte y se prepara el negocio para una movilidad que comienza a cambiar.
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