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Los problemas de abastecimiento generan largas colas en las bocas de expendio que cuentan con producto alterando los servicios que reciben los clientes. El amontonamiento de autos lleva a que los trabajadores no puedan atender prolongadamente sus necesidades, por lo que inflar las gomas o lavar los vidrios es cada vez más complicado de realizar
Como están dadas las condiciones de abastecimiento actualmente, la mayoría de los autos que transitan por una calle o ruta, prácticamente no buscan otro servicio que llenar el tanque. Si bien todavía hay conductores que esperan que el playero le mire el aceite o le infle las gomas, estas necesidades fueron perdiendo lugar por la imposibilidad de contar con el tiempo disponible.
Para todos los automovilistas del país conseguir nafta se ha tornado en un tema trascendente. Pasar de estación en estación rastreando el ansiado producto ha trastocado no solo los tiempos de los playeros, sino también los del cliente.
Cuando antes se buscaba el mayor confort posible por parte del personal de la estación de servicio, hoy la cosa es distinta ya que los propios dueños de sus vehículos realizan las tareas que el playero no puede hacer porque está atendiendo en otro surtidor.
Según explicaron varios trabajadores de estaciones de servicio a surtidores.com.ar la gente entiende que cuando hay fila de autos esperando para cargar combustible no es fácil poder revisar algunos aspectos del coche como las gomas, los vidrios o el aceite. Por otra parte, el personal se ve afectado por la pérdida de ingresos que genera no recibir propinas por la prestación del servicio.
Ni que hablar cuando no hay naftas. Los playeros reniegan del desabastecimiento no sólo porque pone en riego su estabilidad laboral sino que además la falta de atención no les genera ninguna retribución adicional.
Así las cosas, la velocidad de los tiempos de hoy, sumado a los problemas de suministro, van cambiando poco a poco la forma de utilización que hace el usuario de una estación de servicio. La condición de cliente se va perdiendo para empezar a llamarse consumidor, porque el objetivo de hoy, más que hacer un vínculo con algún establecimiento en especial, es hacerse del producto en el lugar en el que se pueda.
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