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Los estacioneros comienzan a involucrarse en proyectos de mayor escala con asesoramiento especializado que permite interpretar estructuras complejas, evaluar riesgos y tomar decisiones con mayor precisión.
El negocio de expendio de combustibles empieza a dar un salto en materia de inversiones. Ya no se trata solo de renovar surtidores o ampliar tiendas: el sector avanza hacia operaciones de mayor volumen, con participación en activos estratégicos y análisis financiero más sofisticado.
En ese camino, el acompañamiento técnico se volvió determinante. La comprensión de herramientas como compras apalancadas, fideicomisos de inversión y estructuras de deuda permite a los operadores posicionarse frente a oportunidades que antes quedaban reservadas a grandes jugadores del mercado.

Al respecto, la Cámara de Estaciones de Servicio de Misiones (CESANE) presentó ante CECHA un estudio técnico desarrollado con herramientas propias y un equipo profesional, orientado a preparar a los estacioneros para futuras inversiones y eventuales procesos de adquisición dentro del sector.
Cabe aclarar que se trata de un proyecto previo impulsado por el presidente de la entidad, Faruk Jalaf junto a su equipo, elaborado antes de que trascendieran movimientos de mercado vinculados a grandes compañías. El objetivo del trabajo no es intervenir en operaciones puntuales, sino brindar conocimiento y anticipación.
El informe pone el foco en cómo estructurar inversiones, analizar activos, evaluar riesgos y proyectar rentabilidad. En uno de los modelos estudiados, se contempla una estructura donde los inversores aportan alrededor del 30 por ciento del capital mientras que el resto se financia con deuda, lo que permite acceder a activos de gran escala con menor desembolso inicial.
El repago se sostiene en la generación de ingresos del negocio. Con estimaciones de analistas cercanas a los 180 millones de dólares y un flujo disponible de unos 150 millones anuales, gran parte de esos fondos se destinan al servicio de la deuda en los primeros años, lo que exige una administración eficiente en cada estación.
También se analizan estrategias para sostener la rentabilidad, como la eventual desinversión en activos de menor rendimiento para reducir pasivos y mejorar la estructura financiera. En algunos casos, la venta de bocas de expendio de bajo volumen puede generar liquidez inmediata y aliviar compromisos.
El trabajo incluye asesoramiento técnico, interpretación de modelos financieros y acompañamiento en la evaluación de inversiones, con el objetivo de elevar el nivel profesional del sector.
“Hoy el estacionero necesita mucho más que información básica. Desde la cámara estamos brindando apoyo técnico, análisis de proyectos y asistencia directa para que cada asociado pueda evaluar inversiones con fundamentos sólidos”, señaló Jalaf a Surtidores.

El dirigente remarcó además que el objetivo es acompañar de manera integral: “No solo acercamos herramientas financieras, sino que también ayudamos en la lectura de contratos, en los aspectos regulatorios y en todo lo que tiene que ver con reducir riesgos. La idea es que el empresario no esté solo frente a decisiones que implican montos tan importantes”.
“El resultado empieza a verse en estaciones que avanzan con mejoras, ampliaciones y nuevos servicios, pero también en empresarios que se animan a explorar esquemas más sofisticados”, concluyó el referente misionero.
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