Activar/Desactivar Leer Página
Especialistas advierten que la adecuación técnica será decisiva para sumar nuevos consumos, modernizar el despacho y preparar a las bocas existentes para una etapa de mayor diversificación energética.
La próxima gran obra de muchas Estaciones de Servicio del país quizás no esté en el surtidor, ni en la marquesina, ni en la tienda, sino detrás de las paredes, debajo de la playa y en los tableros eléctricos que deberán alimentar una operación cada vez más tecnológica, diversificada y exigente.
Ese es uno de los puntos en que hizo mayor hincapié Juan Sebastiano, titular de Indutech Servicios Industriales, empresa dedicada a brindar soluciones a medida para la industria energética, a partir de las obras que viene realizando en el sector.
Según su mirada, el mercado argentino atraviesa un momento particular: hay demanda de nuevas bocas, pero también una oportunidad de actualización para estaciones con varios años de operación, especialmente aquellas que fueron construidas en los 90 y comienzos de los 2000.

“Hoy el estacionero de años se está quedando fuera de mercado por falta de actualización”, señaló en diálogo con Surtidores y la advertencia no apunta solo a una cuestión de imagen o de renovación estética.
La adecuación de la infraestructura eléctrica aparece como una condición cada vez más importante para acompañar nuevos consumos, incorporar tecnología, modernizar sistemas de despacho y preparar a las estaciones para servicios que todavía están en desarrollo, pero que ya empiezan a modificar las decisiones de obra.
El titular de la firma sostiene que existe “un cuello de botella en la infraestructura eléctrica frente a la futura demanda de este tipo de energía”. El punto es central para los operadores porque la estación que se prepare mejor podrá tener más margen para decidir qué nuevos negocios incorporar y en qué momento hacerlo.
Carga para vehículos eléctricos, autodespacho, almacenamiento, mayor equipamiento en tienda, tecnologías de control, sistemas más automatizados o combustibles alternativos no dependen únicamente de la compra de equipos, sino también de la capacidad técnica del establecimiento para sostenerlos.
En ese sentido, Sebastiano marcó una diferencia entre las nuevas bocas y las estaciones existentes. Las primeras ya suelen proyectarse con criterios más actuales de consumo y diversificación. Las segundas, en cambio, tienen por delante una etapa de obra que puede ser gradual, pero que requiere planificación.

“Lo que más nos preocupa es la falta de rentabilidad de las estaciones más antiguas, especialmente las de pueblo. Creemos que esto se debe a la constante apertura de bocas más modernas en los corredores principales”, advirtió.
Esto también tiene que ver con renovación de tanques y la incorporación de tecnología de automatización, decisiones que se postergan hasta que se convierte en exigencia de la petrolera.
De esta manera y de cara a los próximos años, el especialista consideró que los operadores deberían poner el foco en dos aspectos centrales: los sistemas de despacho y la instalación eléctrica. “Ambos serán determinantes para que las Estaciones de Servicio puedan acompañar la demanda proyectada y adaptarse a un negocio cada vez más diversificado”, concluyó.
DEJANOS TU COMENTARIO!