Activar/Desactivar Leer Página
La nueva línea que Glixleds llevará a la Cumbre de Estaciones de Servicio busca poner el foco en una variable cada vez más observada por los operadores: el costo total de uso, mantenimiento y reposición.
La iluminación de una Estación de Servicio suele evaluarse cuando falla: un tramo del alero que queda apagado, un cartel de precio que pierde visibilidad o un rótulo que ya no sostiene la misma intensidad de marca durante la noche. Pero detrás de cada intervención aparece un costo que muchas veces no se mide al momento de comprar: repuestos, mano de obra, tiempos de reparación y, en algunos casos, reemplazos completos de sistemas que no fueron pensados para ser reparados.
Esa será una de las discusiones que Glixleds llevará a la Cumbre de Estaciones de Servicio, donde presentará sus nuevas soluciones para imagen exterior, aleros y sectores críticos de operación. La empresa exhibirá los bañadores de coronamiento y la línea PETROLED de luminarias para alero, con certificación IRAM antiexplosiva, uno de los diferenciales técnicos más relevantes para instalaciones vinculadas al expendio de combustibles.

La propuesta de la firma apunta a un segmento cada vez más observado por los operadores: sistemas de iluminación exterior que no solo acompañan la identidad visual de la estación, sino que también reducen intervenciones, permiten reparaciones en campo y aporten mayor previsibilidad en el mantenimiento.
“El sector está atravesando una etapa de mayor madurez”, afirmó Ignacio Amato, titular de Glixleds, en diálogo con Surtidores. La definición apunta a un cambio concreto en el comportamiento del mercado. Según el ejecutivo, el estacionero comenzó a priorizar soluciones que le den previsibilidad operativa, menor mantenimiento, mayor vida útil y consistencia en el funcionamiento.
En ese marco, la empresa observa una evolución positiva de la demanda, con una tendencia hacia soluciones integrales, diseñadas para responder en entornos de uso intensivo.
EL SECRETO DE UN BAJO MANTENIMIENTO
Uno de los argumentos que Glixleds buscará poner sobre la mesa durante la Cumbre es que la reparabilidad no depende únicamente del diseño del producto, sino también de la capacidad de fabricación, ingeniería y soporte local.

La empresa trabaja con fabricación argentina, stock de repuestos y desarrollo propio de electrónica a nivel PCB, lo que le permite sostener una lógica de intervención más rápida y menos dependiente de reemplazos completos.
Ese punto resulta central para los operadores, ya que una falla de iluminación puede requerir coordinación técnica, equipos de altura y tiempos que impactan sobre la actividad diaria. Si el sistema fue concebido para repararse por tramos o componentes, el costo de mantenimiento puede reducirse de manera significativa frente a soluciones descartables o de difícil reposición.
“El cambio tecnológico más relevante es el pasaje de productos individuales a sistemas integrados”, sostuvo Amato. Desde esa mirada, la calidad no se limita a la potencia lumínica o al resultado visual. También incluye la repetibilidad del producto, la estabilidad del color, la integración entre componentes y la posibilidad de mantener el sistema en condiciones durante años.
En ese sentido, Glixleds destaca tres credenciales técnicas: pertenencia al Cree Branding Program, certificación de calidad IRAM y desarrollo de electrónica con ingeniería propia.
UN PUNTO DE ENCUENTRO
La Cumbre de las Estaciones de Servicio contará con un stand de Glixleds exclusivo donde se exhibirá la nueva línea de bañadores disponible en color azul y blanco, pensada para aplicaciones en coronamiento de aleros, rótulos principales y secundarios, carteles de precio, tótems, hitos, tienda e imagen de marca.
La modularidad será otro de los atributos que la compañía exhibirá en el evento: los sistemas permiten cortes cada 50 centímetros para instalaciones estándar y cuentan también con un modelo de precisión con corte cada 7 centímetros.
La línea PETROLED, por su parte, está orientada a la iluminación de aleros, uno de los sectores más sensibles de la estación por su exposición permanente, sus exigencias de seguridad y su incidencia directa sobre la experiencia del cliente en playa.
La certificación IRAM antiexplosiva aparece allí como un respaldo técnico diferencial para operadores que buscan soluciones adecuadas al entorno específico del expendio de combustibles.
Además, la empresa remarca que sus soluciones incluyen conectores, cableado y fuentes Mean Well, con el respaldo de Glixleds como distribuidor oficial. La lógica es evitar instalaciones fragmentadas, en las que cada componente se resuelve por separado, y avanzar hacia sistemas integrados que reduzcan incompatibilidades y sostengan un comportamiento más estable en el tiempo.
Ese último punto será uno de los ejes del mensaje al estacionero. La garantía de 5 años no se presenta sólo como un respaldo comercial, sino como parte del argumento técnico: si una solución está pensada para durar, ser reparada y sostener repuestos disponibles, la inversión debe evaluarse por su rendimiento a lo largo del tiempo y no únicamente por el desembolso inicial.
Glixleds recibirá a los operadores en su stand para mostrar en vivo los bañadores de coronamiento, la línea PETROLED, el simulador 3D y la calculadora de ahorro. La invitación apunta a que cada estacionero pueda llevarse una respuesta concreta a una pregunta que empieza a pesar más en la rentabilidad diaria: cuánto cuesta realmente mantener iluminada una estación.

PROYECCIONES HACIA 2027
Amato anticipó que 2026 será un período de consolidación para este tipo de soluciones, en un mercado donde las decisiones técnicas bien fundamentadas podrían marcar diferencias entre operadores, por lo que enfatizó en que “es importante comenzar a evaluar la iluminación desde una lógica de costo total y no solo de inversión inicial”.
Ese concepto resume el mensaje que la empresa buscará llevar al sector. En un contexto de mayor atención sobre los gastos recurrentes, el costo de una luminaria ya no se explica únicamente por su precio de compra. También intervienen su vida útil, la frecuencia de mantenimiento, la disponibilidad de repuestos, la facilidad de reparación, la garantía y el impacto que cada falla puede generar sobre la operación diaria.
Por eso, la nueva discusión técnica que empieza a crecer entre estacioneros no se limita a qué sistema ilumina mejor, sino a cuál permite sostener esa prestación con menor cantidad de intervenciones, más control sobre los costos y mayor continuidad operativa.
DEJANOS TU COMENTARIO!