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Un informe interno del sector alerta que los distribuidores y grandes consumidores industriales pagan más que el precio de surtidor, mientras la demanda estacional y la falta de crudo agravan la situación. Proyectan un abril y mayo críticos.
El mercado mayorista de gasoil atraviesa una de sus etapas más críticas en años recientes, según el informe elaborado por Nicolás Reartes, gerente general B2B de San Joaquín SA. Los datos revelan que el precio mayorista por litro supera actualmente en un 5 por ciento al del surtidor, una distorsión que desafía la lógica comercial habitual, donde los distribuidores y grandes consumidores industriales deberían pagar igual o menos que un cliente en una Estación de Servicio convencional.
Los aumentos acumulados en este canal durante marzo alcanzaron un 35 por ciento en distintas zonas del país y según particularidades operativas de cada región. Para ponerlo en perspectiva, en todo 2025 el gasoil registró un incremento del 45 por ciento frente a un IPC del 31,5 por ciento, lo que significa que en apenas un mes de 2026 se comprimió casi el 75 por ciento de la suba anual del año pasado.

Más allá del precio, el problema estructural es la disponibilidad del combustible. Refinadores y productores locales advirtieron dificultades para conseguir crudo, en un contexto en el que cobra fuerza la hipótesis de que resulta más conveniente exportar el barril que volcarlo al mercado interno, dado que la cotización internacional del Brent supera los 100 dólares.
A raíz de ello, algunas compañías comenzaron a restringir ventas en el canal mayorista y aplicar mecanismos de cuotificación, incluso para clientes con contratos vigentes. Este escenario se combina con un fenómeno conocido como “cruce de canal”, que ocurre cuando los precios internacionales suben más rápido que los locales, aumentando la presión sobre los valores internos sin garantizar el abastecimiento.
La situación adquiere mayor gravedad de cara a abril y mayo, meses clave para la cosecha gruesa de soja y maíz, cuando la demanda de gasoil por tractores, cosechadoras y transporte de granos alcanza su pico estacional. Este año, la combinación de mayor demanda, limitaciones operativas para importar y el precio de paridad internacional como piso para el gasoil local proyecta un escenario particularmente delicado. Las empresas del sector advierten que, de no ajustarse las condiciones operativas para compensar este desfasaje económico, podría haber desabastecimiento de productos en el mercado mayorista, afectando a toda la cadena B2B.

El impacto de estas condiciones se siente de manera directa en los costos logísticos. El combustible representa aproximadamente un tercio del costo total del transporte de media y larga distancia, y cada incremento del 10 por ciento en el precio del gasoil eleva los costos operativos en al menos un 3,5 por ciento. Con la suba del 35 por ciento registrada en marzo, los costos adicionales ya se trasladan a clientes industriales y agropecuarios, obligando a reestructurar presupuestos y operaciones.
En este sentido, el informe subraya que el segmento mayorista refleja con claridad las dificultades económicas y logísticas que atraviesa el sector. La necesidad de gestionar stock, planificar rutas de distribución y negociar con proveedores bajo condiciones cambiantes se ha convertido en un desafío diario, que exige coordinación estrecha y estrategias de mitigación rápidas. La volatilidad en los precios internacionales, sumada a la dinámica del mercado interno, complica la planificación financiera y operativa de distribuidores y grandes compradores, que ahora deben adaptarse a un escenario donde los márgenes son cada vez más estrechos y la disponibilidad de combustible no está garantizada.
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