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Las cámaras empresarias promueven una estrategia común para fortalecer la representación ante las petroleras y los organismos regulatorios, reducir cargas que afectan la rentabilidad, elevar los estándares de gestión y acelerar la modernización tecnológica.
Las Estaciones de Servicio de todo el país enfrentan un momento decisivo. La presión sobre los márgenes, el aumento de los costos operativos y los cambios tecnológicos obligan a redefinir estrategias para sostener la actividad y garantizar la competitividad en un mercado cada vez más exigente.
En ese marco, las entidades que representan a los expendedores comenzaron a delinear una agenda de trabajo que combina defensa sectorial, profesionalización y adaptación a la transición energética. La premisa es clara: sin una acción institucional firme y coordinada, la sustentabilidad económica de las estaciones queda comprometida.

En diálogo con Surtidores, la presidenta de la Cámara de Estaciones de Servicio Expendedores de Combustibles y Afines de Salta (CESECA), Andrea Guriib, sostuvo que la dirigencia empresaria debe asumir un rol activo para fortalecer la representación y defender la rentabilidad del sector. “Tenemos desafíos que requieren dinamismo, participación y un fuerte sentido de pertenencia”, afirmó.
Entre las prioridades, mencionó la necesidad de impulsar mesas de diálogo con las principales petroleras —YPF, Axion, Shell y Puma—, asistir a los asociados en conflictos contractuales y participar en audiencias públicas y procesos regulatorios. También anticipó la elaboración de dictámenes técnicos y jurídicos como respaldo ante eventuales controversias.
Uno de los puntos más sensibles es la estructura de costos. Guriib remarcó que trabajarán para eliminar cargos impropios trasladados por las petroleras y avanzar en la creación de un Banco de Proveedores que ofrezca condiciones especiales de comercialización para los operadores. Además, planteó la importancia de optimizar el consumo energético de cada estación mediante evaluaciones técnicas que permitan reducir la incidencia de este gasto en la rentabilidad bruta.
La dirigente también subrayó la necesidad de disminuir el impacto de costos financieros, tasas e impuestos que afectan directamente el resultado de las empresas. “Debemos trabajar arduamente para aliviar esas cargas que hoy limitan la capacidad de inversión”, señaló.

En paralelo, la modernización ocupa un lugar central en la agenda. La cámara prevé impulsar capacitaciones en análisis de costos, gestión financiera, seguridad e higiene, normativa ambiental, buenas prácticas administrativas y sistemas de auditoría interna. Para Guriib, la profesionalización de empresarios y trabajadores es una condición indispensable para incorporar nuevas tecnologías, mejorar la calidad del servicio, agilizar los tiempos de atención y simplificar las operaciones para los usuarios, elevando así los estándares de calidad y competitividad en toda la red.
Finalmente, la dirigente advirtió que la transición energética obliga a prepararse para el cambio tecnológico. La incorporación progresiva de electromovilidad, puntos de carga, biocombustibles y la promoción del GNC y el GNL forman parte de la estrategia para sostener la actividad en el mediano y largo plazo. “Tenemos que defender la rentabilidad, pero también preparar a las estaciones para lo que viene”, concluyó.
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