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Algunas compañías exigen a los estacioneros un canon por el uso de la marca que en algunos casos llega hasta los 4000 pesos por mes. También se adjudican el derecho de modificar el porcentaje de la bonificación y obligan a los titulares de las bocas de expendio a hacerse cargo de los daños al medio ambiente
Las estaciones de servicio atraviesan un momento financiero muy complicado por la falta de combustibles, los bajos márgenes de ganancia y el incremento de los costos fijos y variables. Pero como si esto fuera poco, lejos de ir adquiriendo derechos que alivianen su situación económica, las petroleras que operan en nuestro país siguen haciendo uso de su fuerza para obligar a los operadores a hacerse cargo de gastos cada vez más pesados. En este contexto, los empresarios no dudan en firmar cualquier reforma que su proveedor le imponga con tal de tener, aunque sin garantizar, algo de producto para vender.
Cuando los estacioneros cumplen el plazo firmado con su proveedor, las compañías aprovechan la circunstancia para imponer todo tipo de condiciones antes de renovar el vínculo comercial. Según explicaron referentes del sector que prefirieron no ser citados en la nota, las cláusulas de los nuevos contratos son cada vez más difíciles de cumplir. Antes te daban dinero para mejorar el negocio, ahora te piden, resumieron.
Entre los nuevos requisitos que aplican las petroleras sobresalen abonar un canon por uso de la marca, que el operador se haga cargo de los daños ambientales que genere la estación de servicio, y aceptar un derecho del proveedor a modificar la bonificación que obtiene el estacionero por la venta de combustibles, entre otras medidas. Todas situaciones que dejan muy mal parado a los establecimientos independientes, y amedrentan aún más la rentabilidad del negocio. Es una tortura psicológica, expresaron referentes de la actividad ante la posición dominante de las compañías.
Según mostró un expendedor a surtidores.com.ar una factura de una estación de servicio, el costo por usar la marca durante el mes de junio fue de $4100. Es una locura, criticó.
Además de retocar los márgenes de ganancia, los nuevos textos de los contratos reservan un derecho al proveedor que lo desliga de entregar combustibles según su cliente lo demande. Anteriormente, las bocas de expendio podían exigir legalmente recibir mayor cantidad de volumen para vender, aunque desde hace un tiempo no se cumplen ni los cupos ya pactados y tampoco hay sanciones a las petroleras.
Por otra parte, los costos que impliquen el daño ambiental por la venta de combustibles también pasan a formar parte de los egresos de la estación, dejando al titular del establecimiento ante un riesgo muy importante, por la gran suma de dinero que significa el resarcimiento por contaminación.
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