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Lunes, 23 de septiembre 2019

Al borde del quebranto

Estaciones de Servicio blancas, del reconocimiento gubernamental al desabastecimiento y la incertidumbre

Mientras los expendedores sin bandera se unen para reclamar ante una coyuntura que las deja al borde del quebranto, se conocen casos particulares cuyos testimonios llaman a la reflexión y merecen urgente atención.

Por Surtidores

Las Estaciones de Servicio que no tienen contrato con petroleras, quedaron en medio de un problema de difícil solución que excede la estrategia que el empresario particular pueda tomar, tras los efectos que produjo el decreto 566/19 y sus posteriores modificaciones en cuanto al congelamiento de los precios de las naftas.

Como no es novedad, las primera afectadas por la falta de producto fueron las más de mil expendedoras “sin bandera” que se encuentran mayormente en el interior del país y que como expresó a surtidores.com.ar, el dirigente que está encabezando los reclamos, Sebastián Barinaga, “en muchos casos son las únicas fuentes de combustible para ambulancias, bomberos, chacareros, camioneros, de la gente de tierra adentro que cada día no especula con el dólar ni sabe que son las lebacs”.

Es el caso por ejemplo de Leandro  Quinzaños, quien fuera reconocido en el año 2017 por la municipalidad de Villa Dolores en Córdoba cuando se celebraron 73 años desde la fundación de la Estación de Servicio a su nombre por parte de sus abuelos y que pasó tres generaciones familiares en el rubro.

Hoy cumplen 75 años de vida y de acuerdo al testimonio de este expendedor blanco que dialogó con este medio, “pasamos de ser premiados y reconocidos por nuestro pueblo, a quedar abandonados por la petrolera que no nos provee el combustible desde hace 13 días”.

El empresario, se planteó varias posibilidades para salir del trance, aunque ninguna le sirviera de solución ni de consuelo. En primer lugar, insistir ante sus proveedores que anteriormente le habían impuesto un cupo casi de la mitad de su rango de venta histórico y en tres cuotas durante un mes.

“Pensé en cerrar la estación luego de tres cuartos de siglo de estar en este pueblo, pero no tengo cómo afrontar las indemnizaciones de mis empleados que además son parte de la familia”, se lamentó el estacionero.

Recordó que hace solamente un año y medio, el Intendente y las autoridades locales le entregaron al establecimiento un homenaje por la vocación social que cumple en la región desde que su abuelo empezara con este negocio.

La única opción que encontró Quinzaños es la de adelantar las vacaciones del personal hasta que pueda abastecerse y volver a trabajar, mientras tanto, colgó un cartel en la estación para explicar la causa de la falta de nafta y gasoil a los vecinos que constantemente le preguntan por el tema.

Finalmente agradeció el empeño de FECAC como institución, de Barinaga de Líder Oil, quien generó las reuniones entre los estacioneros blancos y valoró la especial atención que la Secretaría de Energía puso en su caso particular, pero nada de ello aún sirvió para que le brinden una solución y sigue esperando.

Queremos reclamar porque estamos convencidos de que en algún momento algo debe cambiar, debe haber reglas claras y un plan a largo plazo para que de esta manera los millones de argentinos que quieren progresar y que entienden que el progreso sólo puede venir trabajando honradamente muchas horas por día, al fin esos argentinos sientan que podemos construir un país más allá de la General Paz mucho más federal y en el cual tener una Estación de Servicio en un pequeño pueblo del interior no sea un negocio inviable, sino sea el motor de esa pequeña localidad ya que sin combustible no hay actividad ni región que se pueda desarrollar”, dijo por su parte su colega Barinaga.

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