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Con nuevas obras de transporte previstas para después del verano, el sector busca que todas las Bocas de Carga reciban gas sin cortes y paguen por el volumen consumido.
Una solución inmediata y otra de fondo ocupan la agenda de los operadores de GNC. La primera consiste en aprovechar la capacidad de transporte que algunas estaciones tienen contratada y no utilizan para abastecer a otras. La segunda apunta a modificar los contratos: si todas las bocas pasan a tener suministro firme, la transferencia de reservas podría dejar de ser necesaria.
Jorge Saad, dirigente de la Cámara de Expendedores de Sub-Productos del Petróleo y Anexos de la Provincia de Santiago del Estero e integrante del equipo de trabajo de GNC de CECHA, dijo a Surtidores que espera avances en la revisión contractual el próximo año, una vez superado el verano y con más infraestructura de transporte de gas en funcionamiento.

Las conversaciones se desarrollan ante el Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad, organismo que asumió las funciones del ENARGAS y el ENRE. El referente destacó la buena disposición de sus autoridades, aunque todavía no hay una modificación aprobada.
Según estimó, las estaciones con servicio interrumpible no superan el quince por ciento del total nacional. Esas bocas pueden sufrir cortes cuando aumenta la demanda. En cambio, como es sabido, quienes contrataron transporte firme pagan un cargo por reservar determinada capacidad y tienen prioridad de abastecimiento hasta ese límite.
El planteo de las Cámaras del sector es eliminar esa diferencia sin trasladar a todas las estaciones el costo de la reserva. Saad sostuvo que el cargo responde a reglas establecidas antiguamente, cuando la disponibilidad de gas era menor. A su juicio, una mayor oferta y la finalización de los gasoductos pendientes permitirían garantizar el suministro y cobrar por los metros cúbicos efectivamente consumidos.
La modalidad interrumpible se incorporó al régimen del GNC en 2004. Más recientemente, la dirección de CECHA pidió revisar los cargos que afrontan operadores por capacidad contratada que no llegan a utilizar. Cualquier cambio general en las condiciones del servicio requerirá una decisión del regulador.
Hasta que eso ocurra, la entidad gestiona que una boca con transporte firme pueda vender su excedente a otra atendida por una distribuidora diferente. Saad dio un ejemplo: si una estación tiene contratados 7.000 metros cúbicos diarios y usa 4.000, podría ofrecer los 3.000 restantes.

Las cesiones entre estaciones de una misma distribuidora ya están contempladas. Extenderlas a otras áreas permitiría asistir a operadores de zonas como Mar del Plata, La Plata y La Pampa. La entidad presentó la propuesta al regulador y al Mercado Electrónico del Gas, pero esa ampliación aún no fue habilitada.
Finalmente Saad señaló una mejora en las ventas de GNC en Santiago del Estero. Indicó que el despacho mensual, históricamente cercano a los 2,6 millones de metros cúbicos, cayó a 1,9 millones en su peor momento y hoy promedia 2,2 millones. Atribuyó parte de la recuperación al menor costo de la prueba hidráulica tras dejar de exigirse el reemplazo automático de la válvula, lo que permitió que vehículos más antiguos volvieran a cargar. Empresas del sector objetaron ese cambio por motivos de seguridad.
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