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Con foco en datos, integración y experiencia del cliente, proveedores plantean para 2026 un modelo donde el surtidor deje de ser solo un equipo de despacho y pase a cumplir un rol central en la gestión operativa y comercial.
En la playa de una Estación de Servicio, muchas de las decisiones que definen el negocio no se ven a simple vista. No están en el precio del combustible ni en el volumen despachado, sino en cómo se organiza la operación puertas adentro. Durante 2025, esa lógica empezó a ganar peso y obligó a los operadores a revisar dónde poner cada peso y, sobre todo, para qué.
Desde NCM Servicios, Diego Martin, Gerente de Mantenimiento y Obras, observa que el mercado comenzó a mirar más allá del reemplazo puntual de equipamiento. “Fue un año de prudencia, pero también de decisiones más pensadas. Se empezó a invertir con criterio, priorizando orden, previsibilidad y continuidad operativa”, explicó en diálogo con Surtidores.

Sobre esa base, la compañía empezó a delinear una propuesta clara hacia 2026, centrada en transformar el rol del surtidor dentro de la Estación de Servicio.
La propuesta que impulsa NCM Servicios sostiene que el surtidor ya no puede analizarse como un equipo aislado. Si bien la confiabilidad mecánica sigue siendo indispensable, hoy se vuelve insuficiente frente a la complejidad operativa que enfrenta el negocio.
“La confiabilidad es la base, pero a eso se suma la necesidad de contar con tecnología integrada, que permita mayor control y una operación más ordenada”, señaló Martin.
Para 2026, el objetivo es que el surtidor funcione como una plataforma capaz de integrarse al resto de los sistemas de la estación y aportar información útil para la toma de decisiones.
La instalación de los primeros surtidores Smartline H Pro en Córdoba marcó el inicio de esa estrategia. Tal como indicó el directivo, el interés generado superó rápidamente el ámbito de la ciudad de Buenos Aires y se extendió a distintas regiones del país.
“Empezamos a recibir consultas de San Juan, San Luis, Tucumán, Río Negro, Chubut y hasta Tierra del Fuego, lo que demuestra que hay una demanda real por este tipo de soluciones”, afirmó Martín.
De cara al nuevo año, NCM Servicios prevé escalar esta línea de trabajo mediante la ampliación de su equipo comercial y el desarrollo de una red de distribuidores con alcance nacional, con el objetivo de acompañar a las estaciones en procesos de modernización más integrales.
Uno de los pilares de la propuesta de la firma es el aprovechamiento de los datos que generan los surtidores de nueva generación. La incorporación de equipos preparados para entornos de Internet de las Cosas (IoT) permite monitorear el funcionamiento, anticipar fallas y reducir costos que suelen pasar desapercibidos en la operación diaria.
“El surtidor empieza a generar información que permite tomar decisiones con respaldo. Ya no se trata solo de despachar combustible, sino de entender qué está pasando en cada punto de la operación”, describió Martin y añadió que, en esa línea, trabajan en el desarrollo de un software integral para los Mepsan Smartline, orientado a brindar métricas operativas que hoy no están disponibles en la mayoría de los equipos instalados en el país.

Asimismo, las pantallas integradas habilitan una forma de comunicación directa que transforma al equipo en un punto de contacto con el usuario. “El surtidor empieza a ser una vidriera de la estación, de sus servicios y de su propuesta de valor”, indicó el ejecutivo. Esta interacción permite pensar en nuevas ofertas y servicios, alineados con una experiencia de carga más ordenada e informativa.
Desde la mirada de NCM Servicios, la competitividad estará cada vez más asociada a la capacidad de las Estaciones de Servicio para integrar tecnología, información y experiencia en un mismo punto.
Las estaciones que continúen operando con equipamiento aislado y sin acceso a datos tendrán mayores dificultades para ordenar costos, anticipar problemas y adaptarse a un cliente cada vez más exigente.
Por último, Martin enfatizó: “El surtidor ya no es solo un equipo. Es una pieza central del negocio. Seguir postergando su modernización suele salir más caro que invertir a tiempo”.
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