Activar/Desactivar Leer Página
Un relevamiento comparado entre Argentina, España, Colombia y México muestra que, más allá de las diferencias porcentuales en las comisiones, la utilidad efectiva de las Estaciones de Servicio se mueve en márgenes ajustados.
El análisis de los márgenes en el negocio minorista de combustibles permite dimensionar con mayor precisión las diferencias estructurales entre mercados. En Argentina, la comisión promedio que perciben las Estaciones de Servicio ronda el 8 por ciento del precio de venta al público, según relevamientos sectoriales difundidos por Surtidores. Ese porcentaje constituye el ingreso bruto del operador, del cual deben afrontarse salarios, cargas sociales, energía, mantenimiento, costos financieros e inversiones.
Sin embargo, esta condición no es exclusiva de nuestro país. En la comparación internacional, España presenta un margen levemente superior. El Director General de la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio, Nacho Rabadán, indicó a Surtidores que el margen bruto alcanza el 10 por ciento del precio final. Con combustibles en torno a 1,50 euros el litro para la gasolina y 1,40 euros para el gasóleo, ese porcentaje equivale a entre 14 y 15 céntimos antes de gastos.

Sin embargo, el dato porcentual no refleja por sí solo la rentabilidad efectiva. En el mercado español, las ventas promedio por estación descendieron de 3,5 millones de litros anuales en 2008 a alrededor de 1,8 millones en el último ejercicio. La caída del volumen por boca reduce la capacidad de absorber costos fijos, que incluyen personal, adecuaciones técnicas exigidas por normativa industrial, reconversión de tanques a doble pared antes de 2040 e incorporación de puntos de recarga eléctrica.
El escenario de Colombia muestra un margen aún más acotado. Consultado por Surtidores, el presidente de la Confederación de Expendedores de Combustibles de ese país, David Jiménez Mejía, señaló que la comisión promedio del sector se ubica en el 6 por ciento, porcentaje regulado que debe cubrir la totalidad de los costos operativos.
En Colombia, además del componente salarial y los servicios públicos, los expendedores afrontan seguros obligatorios, cargas tributarias locales, costos de transporte en regiones alejadas y exigencias técnicas determinadas por la regulación energética. Diversos análisis sectoriales advierten que, especialmente en municipios de menor escala, la estructura de costos fijos puede absorber la mayor parte del margen permitido, dejando resultados operativos muy ajustados.
Desde México, el presidente de la Confederación de Expendedores, Enrique Félix Robelo, precisó que el margen promedio en gasolina regular es del 8 por ciento, en premium del 9 por ciento y en diésel del 8 por ciento. Se trata de ingresos brutos antes de gastos operativos que, según describió, resultan elevados, en especial en materia regulatoria.

Robelo añadió que la ubicación de cada estación incide en la ecuación final, debido a la distancia respecto de las terminales de abastecimiento. En el caso de la gasolina regular, además, rige un acuerdo con el Gobierno para que el precio no supere los 24 pesos por litro, equivalentes a aproximadamente 1,37 dólares. Una vez descontados los costos operativos, la utilidad efectiva se ubica en torno al 4 por ciento promedio.
La comparación muestra que la Argentina no se encuentra entre los mercados con menor margen nominal, pero tampoco entre los más holgados. La diferencia central no reside sólo en el porcentaje de comisión, sino en cuánto de ese ingreso logra transformarse en ganancia neta luego de absorber salarios, impuestos, exigencias técnicas y costos logísticos. Tanto en América Latina como en Europa, la rentabilidad efectiva del sector tiende a moverse en un rango estrecho, donde eficiencia, volumen y diversificación de ingresos se vuelven determinantes para sostener la sustentabilidad económica del negocio.
DEJANOS TU COMENTARIO!