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En el marco de una política de simplificación regulatoria, el Ministerio que conduce Federico Sturzenegger avanza en la revisión de la Resolución 1102, norma central del sistema de habilitación de expendio de combustibles.
El proceso de desregulación del mercado de combustibles comenzó a marcar un punto de inflexión en un sector históricamente rígido. Lejos de instalar un clima de duda, el nuevo marco impulsa una lógica de apertura que apunta a ampliar opciones para consumidores y prestadores, ordenar prácticas preexistentes y acompañar la evolución tecnológica del negocio energético.
En ese contexto, la liberalización puso sobre la mesa situaciones que ya formaban parte de la realidad cotidiana. Productores agropecuarios que reciben gasoil para uso propio, almacenado en tanques en sus campos, y operadores que cuentan con infraestructura instalada, encuentran ahora un Estado dispuesto a revisar normas para adecuarlas a un mercado más dinámico y diverso, sin resignar los estándares de control y seguridad.

Desde el Gobierno nacional subrayan que la filosofía que guía este proceso es clara: ampliar las alternativas disponibles sin crear nuevas prohibiciones. En diálogo exclusivo con Surtidores, Héctor Huici, subsecretario de Simplificación y Desregulación del Ministerio que conduce Federico Sturzenegger, explicó que la normativa reciente no introduce cambios puntuales sobre la operatoria del agro, pero sí se inscribe en una mirada más amplia. “Lo que no está prohibido está permitido”, afirmó, y anticipó que se avanzará en la revisión de la Resolución 1102, eje central del sistema de habilitación de estaciones y expendio de combustibles.
Esa revisión, que comenzará a discutirse en los próximos días junto a las áreas técnicas de refinación y fiscalización, busca actualizar reglas pensadas para otro contexto. El objetivo es ordenar el mercado, reconocer infraestructuras existentes y dar más herramientas a quienes quieran prestar un servicio energético, siempre bajo condiciones claras y verificables.
El impacto positivo de este nuevo enfoque ya se refleja en el plano de las inversiones. La habilitación de instalaciones aéreas para despacho al público y la ampliación del alcance de las estaciones modulares marcaron un antes y un después. Estos modelos, que antes solo podían instalarse en zonas de frontera o sin cobertura, hoy están habilitados en cualquier punto del país, siempre que cumplan con las exigencias técnicas y de seguridad vigentes.
Así lo confirmó a este medio Pablo Capuano, Gerente Comercial de Bertotto Boglione, quien calificó al último año como “una verdadera revolución” para el sector. La empresa ya concretó una estación modular para Fomicruz en Lago Posadas, en el sur argentino, y avanza con nuevos proyectos en zonas turísticas de alto tránsito, impulsados por la reciente publicación oficial que avala este tipo de instalaciones.

Los nuevos modelos incorporan tanques protegidos Fireguard WL2085 y sistemas de seguridad de alto estándar, alineados con normativas internacionales. Para los fabricantes, los inversores y los usuarios, el balance es positivo: se acerca energía a lugares donde antes no estaba disponible y se genera un efecto multiplicador sobre la actividad económica local.
Con reglas en proceso de actualización y un Estado que acompaña la iniciativa privada, el mercado de combustibles empieza a transitar una etapa de expansión. La desregulación, lejos de ser un vacío, se consolida como una oportunidad para modernizar el sistema, fomentar la competencia y garantizar que la energía llegue cada vez a más rincones del país.
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