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Aseguran que las petroleras retacean las entregas, complicando el cumplimiento con sus propios clientes. La nula diferencia entre el precio de compra y los valores en surtidor, los llevan a perder el mercado de las bocas blancas, aunque el agro compensó en parte las ventas. Al igual que los estacioneros, compiten contra las grandes compañías
La situación de los distribuidores de combustibles es similar a la de las estaciones de servicio. Venden lo poco o mucho que reciben de stock, y en el caso de querer incrementar las entregas se ven imposibilitados porque las petroleras no mandan más de lo prometido, y hasta a veces menos.
Los cupos de abastecimiento son los mismos que los del año pasado más el porcentaje al que crezca la economía, estimado en aproximadamente un 8 por ciento, igual que para las bocas de expendio. Hay petroleras que no tienen producto para vender, indicó Ángel Taddei, director de Leveal S.A. Se retiraron varios jugadores importantes de gasoil como Petrobras y
La importación de combustibles no es una opción para este tipo de empresas. Más allá de las difíciles condiciones económicas para comprar en el exterior, tomando como referencia el barril de crudo en el mercado internacional, los distribuidores no tienen una gran capacidad de almacenaje para realizar estas operaciones. Sólo las petroleras y Enarsa pueden importar; diferenció Taddei.
Aunque las perspectivas de abastecimiento no son las mejores, el director de Leveal aseguró que su empresa no está atravesando un momento preocupante. Cuando tenemos producto lo vendemos rápidamente, dijo. Y agregó que el agro se ha transformado en un potencial cliente debido al boom de la soja.
Por otra parte, señaló que en general, las bocas de expendio sin bandera no pueden comprar combustible a los precios que ofrecen los distribuidores, porque son muy similares a los del surtidor. En el caso del gasoil, el valor de venta ronda los $4,80 el litro, dependiendo de la zona y la calidad del producto. La demanda eleva los precios, sostuvo.
Además criticó que no se pueda regularizar el valor de las pizarras ya que las marcas tienen distintas políticas de venta que distan en gran medida la realidad del sector. No hay combustible y Argentina vende barato, expresó el empresario, quien exigió que se deberían sincerar los valores.
Mientras que YPF ofrece el litro de diesel a $3,93, otras petroleras lo hacen muy por encima de estos números, dejando sin definir un valor de mercado estable. No hay referencia, aclaró.
Marcando otra de las realidades del sector, el distribuidor subrayó que se torna muy complicado competir con su proveedor, ya que la petrolera le entrega al agro, a las empresas de transporte, y a las estaciones de servicio, precisó. Necesitamos regular el mercado, concluyó.
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