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Así analiza el ex Secretario de Energía las perspectivas del sector como consecuencia de la política que está implementando el Gobierno. No descarta que sigan cerrando comercios, sobre todo los de bajo nivel de ventas y asegura que el plan de YPF no representa un cambio estructural en el rumbo del sector
En el año 2001, en plena crisis económica, existían en todo el territorio nacional 6157 estaciones de servicio disponibles para abastecer a un parque automotor de 6.947.086 vehículos, de acuerdo a las cifras que aportó la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA). Diez años más tarde, en diciembre de 2011, quedaban sólo 4.020 puntos de venta de combustibles, un 35 por ciento menos de los que había al principio de la década, según revelan las estadísticas de la Secretaría de Energía, pese a que la cantidad de vehículos en circulación creció exponencialmente.
Daniel Montamat, titular de esa dependencia durante el Gobierno de Raúl Alfonsín, considera que la política equivocada que se implementó desde esa fecha hasta el presente implicó severas consecuencias para las bocas de expendio por el hecho de ser el eslabón más débil de toda la cadena de los hidrocarburos.
Esta lógica del Gobierno de ajustar por lo fino quedó demostrada meses atrás cuando la Comisión de Planificación y Coordinación Estratégica del Plan Nacional de Inversiones Hidrocarburíferas incrementó el precio que las estaciones de servicio de GNC pagan a las petroleras locales obligando a los empresarios Pymes a absorber el costo.
La medida significó una transferencia de ingresos por parte del sector minorista hacia el sector más concentrado de la actividad por más de 1.200 millones de pesos. Según muestran los datos del Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG) YPF extrae el 23 por ciento del gas en el mercado local, condición que la transforma en la principal beneficiaria.
Si bien Montamat admite que el plan de inversiones que presentó la petrolera estatal presenta objetivos interesantes, considera que “no hay una nueva política energética”, sino que más bien se ha profundizado la que se venía implementando, que en su visión demostró un rotundo fracaso.
Mientras no vea cambios de fondo en el sector y el Gobierno siga avanzando sobre la rentabilidad de las Pymes, analiza como incierto el futuro de las bocas de expendio. Desde las cámaras empresarias denuncian que las petroleras acaparan una parte cada vez más importante de las ventas de combustibles, situación que parece no preocupar a los funcionarios de turno.
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