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Cuando los faltantes son graves, la situación se pone más complicada y muchos negocios cierran el mes a pérdida. Los empresarios advierten que sus proveedores imponen cada vez más condiciones y que la carga fiscal es excesiva. Hay muchas obligaciones y pocos derechos, critican los estacioneros
Hablar de rentabilidad de una estación de servicio no es una tarea fácil. La infinidad de variables que inciden sobre los ingresos y egresos de una boca de expendio, hacen muy dificultoso establecer un promedio que muestre la realidad financiera de dichos establecimientos. Mientras que algunos comercios venden apenas por encima del punto de equilibrio, marcado entre los 200 y 300 mil litros, dependiendo de cada marca, hay otros que en gran parte del año apenas llegan a cubrir los gastos operativos.
Según explicaron desde una cámara empresaria a surtidores.com.ar, los costos fijos de una estación de servicio representan aproximadamente las ventas de 20 días de actividad, sin contar los periodos con quiebres de stock. En este sentido, subrayaron que los magros márgenes de utilidad que percibe el estacionero hacen que se necesite vender mucha cantidad para poder cubrir los gastos del personal y administrativos. Un operador de YPF tiene que vender mucho más que una Shell, Esso o Petrobras porque no puede mover los precios que le marca la bandera, indicaron, aunque aclararon que los operadores de estas marcas tampoco tienen buena rentabilidad.
Analizando los números, también señalaron que los impuestos que cobra el Estado a la actividad son verdaderamente excesivos. Los débitos y créditos bancarios son muy altos, afirmaron, además de criticar que el fisco aplica tasas impositivas sobre otros impuestos, pese a estar prohibido por la ley.
Por el lado del consumidor, los expendedores deben cargar con la sensación de que los aumentos en las pizarras son producidos por los puntos de venta, cuando en realidad más de la mitad del valor del litro está formado por impuestos y los diferenciales que quedan al vendedor minorista son muy bajos. La gente desconoce sobre estos temas y se enoja con los estacioneros, sostuvieron desde la entidad consultada.
De igual modo que los costos fijos, los problemas imprevistos y variables, también ocasionan perdidas de dinero a los expendedores. En ocasiones, especialmente cuando los camiones con combustibles llegan durante el turno nocturno, los trabajadores deben quedarse realizando horas extras, generando un costo adicional para la empresa, y un desgaste físico muy grande para el personal. Las petroleras no compensan ninguna de sus irregularidades, lamentaron.
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