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Especialistas advierten que la cotización internacional del crudo no se traslada de manera directa al surtidor. Retenciones, impuestos y el comportamiento de la demanda moderan el impacto en el valor final que pagan los consumidores.
El fuerte incremento del precio internacional del petróleo volvió a instalar una pregunta recurrente en el mercado energético argentino: cuánto de esa suba termina reflejándose en el precio de los combustibles que se venden en las Estaciones de Servicio.
Al respecto, el exsecretario de Energía y ex presidente de YPF, Daniel Montamat, explicó que el barril de referencia internacional superó los 100 dólares (ver en tiempo real), aunque aclaró que ese valor no se traslada automáticamente al mercado interno.
“Los precios internacionales sirven como guía, pero no se pueden trasladar directamente al mercado argentino. Hay un sistema de retenciones a la exportación que reduce el precio de referencia para el crudo que se comercializa en el país”, señaló en diálogo con Surtidores.

Según detalló, el precio del petróleo que utilizan las refinerías para producir combustibles surge, en términos generales, de tomar la referencia internacional y restarle ese componente impositivo. Por ese motivo, el traslado de las variaciones del crudo al mercado local suele ser parcial y gradual.
Montamat sostuvo que incluso ante movimientos significativos del barril internacional el impacto final en el surtidor puede ser menor.
“Si los precios de referencia del petróleo para el mercado interno subieran, por ejemplo, un 30 por ciento y se mantuvieran durante cierto tiempo, el impacto en los combustibles podría terminar siendo aproximadamente la mitad de ese incremento una vez incorporados los impuestos”, indicó.
El exfuncionario también subrayó que las empresas deben analizar el comportamiento de la demanda antes de trasladar completamente esas variaciones a los precios. “A mayor suba de precios, puede haber menor consumo. Por eso las petroleras y los comercializadores evalúan cuidadosamente cuánto trasladar y en qué momento hacerlo”, explicó.
En la misma línea, el exsecretario de Energía y presidente del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi, Jorge Lapeña, sostuvo que el reciente salto del petróleo responde a un conflicto geopolítico de gran magnitud que afecta uno de los principales corredores energéticos del planeta.
El especialista recordó que por el Estrecho de Ormuz circula cerca del 25 por ciento del petróleo que se comercializa en el mundo y que las tensiones militares en esa región provocaron un fuerte incremento de los precios en cuestión de días.
“Estamos frente a un conflicto internacional de enorme magnitud. El cierre o la interrupción del flujo de petróleo en esa zona generó aumentos extraordinarios del crudo y del gas natural en los mercados internacionales”, manifestó.
Lapeña advirtió que si la Argentina decidiera trasladar plenamente esos movimientos al mercado interno, la presión sobre los combustibles podría ser considerable. “Si el país tomara como referencia directa el precio internacional del petróleo, el incremento en los combustibles podría ser muy elevado. Eso generaría un impacto económico y social muy fuerte”, afirmó.
El especialista recordó que en distintos momentos el país aplicó mecanismos para desacoplar los precios internos de las variaciones externas. Uno de los casos más recientes ocurrió durante la pandemia, cuando se implementó el denominado “barril criollo”, un esquema que fijaba un precio sostén para el petróleo producido localmente.

LA PRESIÓN QUE YA SE PERCIBE EN EL MERCADO MAYORISTA
Un reciente informe del Centro de Economía Política Argentina advierte que el encarecimiento del crudo presiona sobre los costos de refinación y abre la puerta a una recomposición de precios en toda la cadena energética.
El documento señala que el petróleo representa aproximadamente el 40 por ciento del precio final de los combustibles, por lo que cualquier variación significativa del barril internacional impacta directamente en la estructura de costos del sector.
El titular del CEPA, Hernán Letcher, aseveró que cuando el precio del crudo se mantiene elevado durante un período prolongado, las refinadoras comienzan a enfrentar mayores costos de reposición.
“Cuando el barril sube de manera sostenida, el sistema tiene que absorber ese aumento. Parte lo absorben las empresas, parte el Estado y parte se termina trasladando a los precios de comercialización”, sostuvo en diálogo con este medio.
Según el especialista, ese proceso suele comenzar en el mercado mayorista, donde las petroleras venden combustibles a grandes consumidores y a parte de la red de Estaciones de Servicio.
En ese segmento los movimientos ya empezaron a registrarse. El empresario mayorista Mauro Lapacó confirmó que las petroleras comenzaron a aplicar aumentos en sus listas de abastecimiento pocos días después de iniciarse la crisis internacional.
“Desde que comenzó el conflicto ya hubo subas en el mercado mayorista. Algunas petroleras aumentaron entre un 2 y un 4 por ciento en los primeros días y luego aplicaron nuevos ajustes”, explicó.

De acuerdo con su estimación, en menos de dos semanas algunas compañías acumulan incrementos que se ubican entre el 7,5 y el 10 por ciento en sus valores de venta mayorista, con diferencias según la marca. Lapacó señaló que estos movimientos responden principalmente al aumento del costo del petróleo y al encarecimiento de los productos refinados en los mercados internacionales.
“La presión ya se está viendo en el mercado mayorista. Las petroleras están aplicando micro aumentos y el movimiento se va dando día a día”, afirmó.
El empresario agregó que el canal a granel venía operando con valores relativamente más bajos que los del surtidor, una situación que también abre margen para que las compañías busquen recomponer precios en ese segmento antes de trasladar eventuales aumentos al público.
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