Activar/Desactivar Leer Página
Mientras el crudo se mantiene alto y limita cualquier baja, desde la Federación Rural advierten que el gasoil podría costar hasta 8 pesos menos si se corrigen subsidios e ineficiencias.
Con el petróleo por encima de los 100 dólares y sin señales de alivio en el corto plazo, el debate sobre el precio de los combustibles vuelve a tomar temperatura. Pero esta vez no solo por la incertidumbre internacional, sino también por crecientes cuestionamientos internos sobre cómo se construye el valor final que pagan los consumidores.
El asesor de la Federación Rural, Milton Ramallo, planteó a Surtidores que el panorama actual deja poco margen para pensar en una reducción de precios, aunque advirtió que el problema no es únicamente externo. “Mientras el petróleo se mantenga en estos niveles, es muy difícil que haya cambios en el surtidor”, sostuvo, al tiempo que recordó que el último ajuste aplicado quedó por debajo de lo que marcaba el mercado internacional.

UN PRECIO CONDICIONADO POR EL CRUDO
Según explicó, los hidrocarburos representan cerca del 75 por ciento de la estructura de costos de ANCAP, lo que implica que cada aumento internacional tiene un impacto casi directo en el sistema local.
En ese sentido, descartó que el país pueda absorber ese desfasaje. “No estamos en condiciones de sostener un sobrecosto de esa magnitud”, afirmó, dejando en claro que ni la empresa estatal ni el propio Estado tienen margen para amortiguar el impacto sin trasladarlo a precios.
De todos modos, relativizó el efecto en términos de competitividad, al señalar que el encarecimiento del crudo afecta de forma similar a otros países. “Nuestros competidores también están atravesando por esta situación”, explicó.
EL FOCO EN LAS DISTORSIONES INTERNAS
Donde el planteo se vuelve más crítico es en la estructura local de precios. Para la gremial rural, existen componentes que encarecen artificialmente el combustible y que podrían corregirse.
Ramallo aseguró que el gasoil, que hoy ronda los 50 pesos por litro, podría ubicarse cerca de los 42 pesos si se eliminaran subsidios cruzados y se mejorará la eficiencia del sistema.
Entre los factores que inciden en ese sobreprecio, mencionó el fideicomiso del transporte, el subsidio al supergás y los costos de distribución. Sobre este último punto, sostuvo que actualmente se ubican en torno a los 10 pesos por litro, pero que podrían reducirse en aproximadamente 4 pesos con ajustes regulatorios.
Uno de los cuestionamientos más fuertes apunta al esquema de subsidios. Ramallo fue categórico al señalar que “no tiene sentido que un insumo importante para la producción subsidie a otros sectores de la economía”.
A su entender, estos mecanismos deberían financiarse a través de rentas generales y aplicarse de forma focalizada, en lugar de trasladarse de manera generalizada al precio de los combustibles. La crítica apunta a que el sistema actual genera ineficiencias y falta de transparencia, además de cargar sobre el sector productivo costos que no le corresponden directamente.

ENTRE LA VOLATILIDAD Y LA FALTA DE SEÑALES CLARAS
Las proyecciones indican que el petróleo se mantendrá en niveles elevados durante los próximos meses, lo que anticipa nuevas presiones sobre los precios locales. Sin embargo, desde la Federación Rural advierten que el problema no es solo la suba, sino la forma en que se trasladan, o no, esas variaciones al mercado interno.
Según Ramallo, cuando los aumentos internacionales no se reflejan completamente en el surtidor, luego tampoco se trasladan las bajas, generando un sistema distorsionado. “Se termina acumulando un retraso que después nunca se corrige de forma transparente”, cuestionó.
DEJANOS TU COMENTARIO!