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Mientras que en nuestro país recién a mitad del año próximo se reducirá la cantidad de azufre en las naftas, Europa y Estados Unidos comercializan desde hace tiempo sus hidrocarburos a niveles contaminantes mucho más bajos que el nuestro. El impacto sobre los precios internos y la capacidad de refinación al tope motivan el atraso
En los últimos 30 años se ha experimentado una gran variación de los requisitos de calidad de los combustibles, no sólo por la evolución y diseño de los motores y tecnologías desarrolladas, sino principalmente como consecuencia de la creciente preocupación por la protección del medio ambiente.
Uno de los parámetros destinados a controlar la calidad de los combustibles es el contenido de azufre, de suma importancia debido a los problemas que origina tanto al propio auto, como al ecosistema y a la salud. Este componente presente en el crudo y por lo tanto en sus derivados, es por sí mismo un contaminante, pero aún más importante es que el azufre impide la adopción de las principales tecnologías para el control de la contaminación resultando únicamente efectivas cuando el contenido de azufre es cercano a cero.
Europa ha avanzado mucho en este sentido. Desde 2009 todos los países que componen
Si bien el planeta es uno solo y su cuidado nos compete a todos por igual, Argentina se encuentra muy lejos de lo que ocurre en el primer mundo. La coyuntura energética obligó a modificar los plazos de entrada en vigencia de las especificaciones para los combustibles y recién en el 2016 se podría a llegar a equiparar la calidad.
Así lo establece
De esta manera es que recién a partir del 1º de julio de 2012 la nafta de mayor octanaje (Grado 3) deberá tener un contenido máximo de azufre de 50 partes por millón en peso, mientras que la súper (Grado 2) contendrá un índice de 150 partes por millón.
Las exigencias de la legislación vigente en cuanto a la reducción del contenido de azufre en los combustibles, han tenido consecuencias para las refinerías europeas, donde la eficiencia de los procesos de desulfuración, han llegado a ser el punto clave obligando a las petroleras a una readecuación de sus instalaciones.
En nuestro país las refinadoras trabajan en el acondicionamiento de sus plantas para llegar a ese momento con cierta tranquilidad. Bajo esta premisa la petrolera YPF anunció recientemente inversiones por 500 millones de dólares en su complejo industrial de Luján de Cuyo y de 348 en Ensenada para aumentar la calidad de sus naftas y disminuir el contenido de azufre. Shell, Petrobrás y Esso también operan en la misma dirección para alcanzar la capacidad de producción local bajo las nuevas especificaciones.
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