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La localización de estaciones de servicio en zonas de interés para el mercado inmobiliario está generando grandes ofertas de empresas constructoras a los expendedores. En muchas ocasiones, las pocas perspectivas económicas de la actividad llevan a que el estacionero se retire del negocio. La contaminación no aparece como un inconveniente porque de todas maneras se necesitan hacer los trabajos de excavación
La explotación comercial de una estación de servicio se convirtió en una experiencia de riesgo. Falta de suministro, baja rentabilidad y conflictos laborales, son algunas de las razones por la que los empresarios sucumben cada vez más ante los cantos de sirena de los desarrolladores inmobiliarios que buscan esos terrenos para edificar monumentales torres de viviendas.
En algunos barrios de Buenos Aires como Palermo o Recoleta el terreno de una estación de servicio puede costar hasta tres millones de dólares. De igual forma, aunque con valores más acotados, en las ciudades del interior del país el precio por el metro cuadrado también cotiza a cifras fabulosas.
El vicepresidente de
Desde hace años la utilidad que perciben los estacioneros por la venta de combustibles viene en descenso y no hay grandes esperanzas de que en el corto plazo se produzca un cambio radical. De ahí que en muchas situaciones el expendedor opte por retirarse de la actividad, juntar el dinero, y emprender algún negocio en otro rubro donde le reporte mayores beneficios.
La contaminación que producen las bocas de expendio no es un problema para estas empresas porque de todas maneras necesitan hacer trabajos de excavación, comentó Ricci.
Según el vicepresidente de
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