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La posibilidad resurgió como consecuencia del crecimiento de zonas contaminadas con combustible en áreas urbanas. Los expendedores se desentienden de la medida y reclaman que se hagan cargo los consumidores. Proponen métodos de detección de fugas tempranas
Un fallo judicial reciente que advirtió que un edificio en la ciudad de Buenos Aires corría “riesgo de explosividad“, pues está construido sobre una antigua estación de servicio y su suelo y napas freáticas están contaminados con combustibles, reavivó la polémica sobre quien se hace cargo del impacto ambiental que genera la actividad.
Según informes técnicos agregados a la causa, el edificio fue construido sobre un suelo que “presentaba concentración de hexano, benceno e hidrocarburos” y “no había sido correctamente tratado, lo que motivó que con fecha 13 de noviembre de 2009 se dispusiera la evacuación del edificio por riesgo“.
Ante el estado público que tomó la sentencia, las autoridades de la provincia consideraron aplicar una tasa a los combustibles para reducir el impacto que generan en el ambiente. La posibilidad de un nuevo gravamen puso en alerta a los estacioneros, quienes exigen que se hagan cargo los consumidores.
El presidente de
En la misma sintonía, especialistas de
Revelan que existen otras técnicas de control ambiental más conveniente, técnicas que se aplican con éxito en otros países evitando costos de remediación posteriores. Para ello proponen la implementación de sistemas de control mediante sensores remotos de infrarrojos que determinan las variaciones de temperaturas de suelos por presencia de hidrocarburos
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