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Aquellas con una potencia contratada desde 300 kW pueden evaluar su incorporación al mercado mayorista. La decisión requiere comparar todos los costos y las obligaciones del contrato.
El aumento de las tarifas eléctricas suma gastos a las Estaciones de Servicio y lleva a revisar cómo contratan el suministro. En noviembre, el precio mayorista de la energía subió 5,7 por ciento para la demanda no residencial y 2,7 por ciento para los grandes usuarios abastecidos por distribuidoras. Para las instalaciones de mayor tamaño, las nuevas reglas permiten evaluar la compra directa y comparar si resulta conveniente.
“Las estaciones de mayor tamaño tienen alternativas al precio estacional”, explicó Nadia Sager, titular de la consultora GEINSA, en un análisis compartido con Surtidores.

Según el informe, las instalaciones con una potencia contratada de 300 kilovatios —kW— o más pertenecen a la categoría Grandes Usuarios de Distribución, conocida como GUDI. Son clientes de alta demanda abastecidos por una distribuidora. Las restantes integran el grupo no residencial.
La potencia contratada es la capacidad de suministro acordada con la prestadora. Es diferente de la energía consumida durante el mes, expresada en kilovatios hora —kWh—. Revisar ambos datos en la factura permite identificar qué precios corresponden y qué opciones pueden analizarse.
La Resolución SE 293/2026 permite que un GUDI se incorpore al Mercado Eléctrico Mayorista, donde compran y venden electricidad generadores, distribuidores y grandes consumidores. Puede hacerlo como Gran Usuario Mayor o Menor, categorías identificadas como GUMA y GUME, y adquirir directamente su energía. “El ingreso pasa a ser mensual, antes había ventanas trimestrales”, destacó la especialista.
Para una estación interesada, el primer paso es reunir sus datos de consumo, comprobar la potencia contratada y solicitar una comparación del costo completo. Cambiar la modalidad de compra no garantiza un ahorro. Hay que considerar todos los cargos y las condiciones del contrato.
También se ampliará gradualmente la producción disponible para esos acuerdos. La generación térmica spot anterior a 2025 puede vender a grandes usuarios del mercado mayorista, y a distribuidoras para sus GUDI, hasta 20 por ciento de su producción mensual hasta marzo de 2027. El límite subirá a 60 por ciento desde abril de ese año y a 80 por ciento desde abril de 2028. Desde 2029 desaparecerá.
La posibilidad cobra interés por los aumentos acumulados. Según GEINSA, el precio mayorista para los grandes usuarios de distribución pasó de $48.249 por megavatio hora en noviembre de 2025 a $128.574 este mes, una suba de 166 por ciento. Para la demanda no residencial avanzó de $50.232 a $114.572, equivalente a 128 por ciento.

Esos porcentajes corresponden al componente energético, no a toda la factura. La boleta también incluye potencia, transporte, distribución, servicios adicionales e impuestos. Por eso, el impacto final varía según cada suministro.
Los valores fijados por la Resolución SE 305/2026 estarán vigentes durante noviembre, diciembre y enero. La próxima actualización llegará en febrero. “Hoy el No Residencial paga por la energía un 31 por ciento más que el residencial y el GUDI un 47 por ciento más”, señaló Sager. Hace un año, los tres segmentos tenían precios parecidos.
La diferencia responde a cómo se reparte el abastecimiento. Los hogares reciben primero la energía de determinados contratos de CAMMESA, la administradora del mercado eléctrico, junto con centrales nucleares y parte de la generación hidroeléctrica. “Es la energía más barata del sistema”, precisó.
La demanda no residencial utiliza el remanente y completa sus necesidades con energía del mercado spot, cuyo precio sigue los costos de generación de cada momento. Los grandes usuarios de distribución dependen totalmente de esa modalidad.
“El GUDI paga 100 por ciento spot. Por eso su precio sigue el costo de generar en cada momento, incluido el combustible”, indicó la entrevistada.
Aunque comienza el verano, los valores actuales incorporan gastos del invierno. Entre mayo y agosto, con utilización de gas natural licuado y gasoil para cubrir la demanda, el precio spot osciló entre $167.600 y $243.500 por megavatio hora. Ese costo integra el promedio anual empleado para calcular los precios actuales.

Las estaciones más pequeñas tienen una vía diferente. Sus distribuidoras pueden contratar generación térmica, hidroeléctrica y renovable para cubrir el consumo que no recibe el abastecimiento más económico.
Además, en noviembre suben otros componentes. El transporte en alta tensión aumenta 15 por ciento, la potencia alrededor de 2 por ciento y los servicios adicionales 0,5 por ciento. El transporte regional registra incrementos cercanos al 15 por ciento para las cooperativas bonaerenses y el NOA, y de 6 por ciento en Cuyo. Este último cargo es cero en el área de Edenor y Edesur.
Hasta la revisión de febrero, los expendedores pueden reunir la información de sus facturas y pedir una evaluación de las opciones disponibles. Sager resumió el motivo para prestar atención a la contratación al explicar que, para los grandes usuarios, el precio “sigue el costo de generar en cada momento, incluido el combustible”.
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