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Para los especialistas, la medida puede ayudar a sostener el consumo aunque no alcanza para recuperar las ventas.
El Poder Ejecutivo volvió a postergar el incremento impositivo que debía aplicarse sobre la nafta y el gasoil desde el primer día de noviembre. La medida evita una suba por impuestos, pero para recuperar las ventas hace falta que los clientes tengan más dinero para cargar.
Cristian Bergmann, presidente de Fundación Apertura, explicó en declaraciones a Surtidores que el aplazamiento puede ayudar a sostener las compras de quienes todavía cuidan cada gasto. Sin embargo, aclaró que no equivale a una rebaja.

“Los impuestos que ya están incorporados al precio siguen vigentes y las actualizaciones pendientes continúan acumulándose. Por eso, estamos frente a una medida de alivio transitorio, no a una solución estructural”, señaló.
La decisión tampoco asegura que las pizarras se mantengan sin cambios. El precio final depende además del costo de reposición del combustible y de las decisiones comerciales de las compañías.
El economista explicó que muchas personas necesitan usar sus vehículos para trabajar y las empresas deben abastecerse para producir y distribuir mercadería. Pero, aun cuando resulte difícil reducir esos consumos, el bolsillo pone un límite.
“Cuando los precios aumentan persistentemente por encima de los ingresos, los consumidores comienzan a ajustar sus hábitos, reducen desplazamientos, buscan alternativas o modifican la calidad del combustible que consumen”, describió.
Los datos de meses anteriores muestran que la recuperación tampoco llega a todos los productos. El informe citado por Bergmann registró un crecimiento interanual del 1,96 por ciento en el volumen total, impulsado por el gasoil, que avanzó un 6,29 por ciento. Las naftas, en cambio, retrocedieron un 1,27 por ciento y la súper cayó un 2,17 por ciento.
“No alcanza con observar el volumen agregado. También debemos analizar qué segmentos se recuperan y cuáles continúan mostrando debilidad”, sostuvo.
Ese resultado interrumpió siete meses consecutivos de bajas interanuales. Aun así, pidió cautela antes de dar por superada la caída. “Todavía es prematuro interpretar un solo mes positivo como un cambio de tendencia consolidado”, advirtió.
Para una Estación de Servicio que vende principalmente naftas, la mejora general del mercado puede no reflejarse en sus despachos. Y aunque consiga vender más litros, su ganancia dependerá también de cuánto le cueste mantener el negocio.

Los salarios, la energía y los demás gastos siguen pesando sobre las cuentas. Por eso, el titular de la Fundación Apertura remarcó que el impuesto postergado no se convierte en un ingreso adicional para el expendedor. “Que un impuesto no se traslade al precio no significa que ese importe se convierta automáticamente en margen”, aclaró.
Por ello fomentó reglas claras para saber qué ocurrirá con los ajustes diferidos. Postergarlos permite evitar un impacto inmediato, pero mantiene la incertidumbre sobre cuándo y cómo se aplicarán.
“Un esquema sostenible requiere definir cómo se aplicarán las actualizaciones pendientes y evaluar sus consecuencias sobre el consumo, la recaudación y la actividad productiva”, expresó finalmente Bergmann.
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