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Algunas empresas del sector comenzaron a implementar capacitación, protocolos internos y asistencia profesional para abordar sus posibles consecuencias laborales.
El crecimiento de las apuestas digitales comenzó a ocupar la agenda pública y también la de las Estaciones de Servicio, especialmente entre las empresas que cuentan con planteles jóvenes. La respuesta empieza a tomar forma mediante educación financiera, capacitación de los responsables de cada turno, controles operativos y canales de asistencia profesional.
Sin embargo, haber realizado una apuesta no equivale a padecer ludopatía. El juego se vuelve problemático cuando la persona pierde el control sobre la conducta y aparecen consecuencias económicas, familiares, sanitarias o laborales. La empresa puede reconocer cambios en el desempeño y ofrecer acompañamiento, pero el diagnóstico corresponde exclusivamente a los profesionales de la salud.
¿Qué sucede cuando una práctica incorporada muchas veces antes del primer empleo también atraviesa la puerta del trabajo? En las Estaciones de Servicio aparece, además, una particularidad operativa. Los vendedores de playa y de tienda mantienen contacto cotidiano con efectivo, mientras que en algunos establecimientos varios trabajadores comparten el turno y las diferencias de caja se distribuyen entre ellos.

Andrea Larumbe, secretaria de CESGAR, explicó que esa modalidad puede generar dificultades cuando un colaborador atraviesa una necesidad económica. Por esa razón, la empresa comenzó a trabajar el tema con la psicóloga responsable de Recursos Humanos y lo incorporó a las reuniones semanales con los encargados.
“La idea es detectarlo lo antes posible, estando atento a señales”, afirmó Larumbe, en diálogo con Surtidores. El objetivo no consiste en convertir a los responsables de turno en evaluadores clínicos, sino en brindarles herramientas para reconocer cambios sostenidos y habilitar una conversación privada antes de que el problema se profundice.
Los pedidos frecuentes de adelantos, las alteraciones del descanso, la pérdida de concentración, el ausentismo o un cambio marcado en el rendimiento pueden justificar esa conversación. No obstante, ninguno de esos comportamientos demuestra por sí solo la existencia de ludopatía, porque también puede responder a problemas familiares, económicos o de salud.
La misma separación debería aplicarse frente a una diferencia de caja. El hecho debe investigarse mediante los procedimientos laborales y administrativos habituales, sin utilizar una presunta adicción como explicación anticipada. La caja individual, los arqueos documentados y los relevos formales funcionan como controles preventivos para todo el personal, no como medidas dirigidas contra un trabajador determinado.
Otra alternativa es actuar antes de que aparezcan modificaciones en el desempeño. Analía Salguero, operadora de Estaciones de Servicio y dirigente de CECA San Juan, decidió avanzar con una formación destinada a un plantel compuesto mayoritariamente por jóvenes, aun cuando no había registrado casos concretos dentro de su empresa.
“Me pareció importante ayudarlos con un curso de formación financiera para que puedan administrar mejor su dinero”, señaló Salguero. La capacitación estará a cargo de un economista y comenzará con contenidos básicos sobre administración de ingresos, acceso al crédito, capacidad para afrontar cuotas, gastos familiares e inversiones.
El programa tendrá tres módulos y sumará dos problemáticas que aparecieron con fuerza durante su preparación: la morosidad y las apuestas. En ese tramo también participará un terapeuta, con el propósito de combinar la explicación económica con una perspectiva sanitaria y dejar en claro que el juego no constituye una alternativa de ingreso.
Esa diferenciación resulta importante porque la educación financiera puede ayudar a prevenir, pero no reemplaza un tratamiento. Explicar el costo real de un crédito, ordenar gastos o reconocer el mecanismo probabilístico de una apuesta brinda herramientas generales; cuando ya existe pérdida de control, la intervención debe quedar en manos especializadas.
Desde la medicina laboral, Guillermo Benzzo, director médico de Gestión Ocupacional y Preventiva, sostuvo que “el paradigma nuevo es actuar preventivamente, porque vos trabajás con personas sanas”. Su planteo busca ampliar la función de la salud ocupacional, históricamente concentrada en reparar daños o evaluar aptitudes físicas.
El procedimiento propuesto comienza con una entrevista voluntaria que indaga la frecuencia de las apuestas, el tiempo dedicado, las alteraciones del sueño, el dinero utilizado, la necesidad de incrementar los montos y la existencia de deudas. También contempla las consecuencias económicas, familiares y laborales para establecer diferentes niveles de riesgo.
Ese análisis inicial funciona como una herramienta de orientación y no debería confundirse con un diagnóstico definitivo. Según detalló Benzzo a Surtidores, cuando aparecen indicadores relevantes puede avanzarse con intervención psicológica, educación y un plan de reducción o control, siempre con el consentimiento informado de la persona.

La evaluación tampoco forma parte automáticamente del examen preocupacional. El servicio preventivo puede solicitarse cuando un trabajador que ya integra la empresa manifiesta que tiene un problema y acepta recibir ayuda. Incluso la eventual participación de su familia debe contar con autorización y resguardar la privacidad de la información sanitaria.
La legislación argentina incorpora al juego dentro de los consumos problemáticos cuando se convierte en una conducta compulsiva que afecta la salud o las relaciones sociales. La Ley 26.934 también establece que la asistencia debe respetar la autonomía de la persona, evitar su estigmatización y ser cubierta por el sistema público, las obras sociales y las prepagas.
El antecedente de los ambientes laborales libres de humo muestra cómo las empresas fueron incorporando problemas sanitarios que antes se consideraban exclusivamente individuales. En materia de apuestas, ese recorrido recién comienza: la Línea 141 de Sedronar ofrece orientación gratuita y anónima en todo el país, mientras la provincia de Buenos Aires dispone de diez centros públicos y del 0800-444-4000 para trabajadores, familiares y personas cercanas.
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