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El trabajador cumplió con la obligación de impedir el despacho, pero el conductor regresó armado e hirió a dos personas que intervinieron para defenderlo.
Un control habitual antes de cargar GNC terminó en una violenta agresión dentro de una Estación de Servicio del barrio porteño de Recoleta. Un conductor apuñaló a dos clientes después de que el playero se negara a atenderlo porque la oblea habilitante de su vehículo estaba vencida.
El episodio ocurrió en una estación YPF ubicada sobre la calle Paraguay al 1600. El hombre llegó a bordo de un Volkswagen, se dirigió hacia el sector de GNC y pidió completar la carga. Al verificar el automóvil, el empleado advirtió que la documentación obligatoria no estaba vigente y le informó que no podía despacharle gas.
No se trató de una decisión personal del trabajador. Antes de cada carga, el responsable del expendio debe comprobar que el vehículo cuente con la oblea vigente y colocada de manera reglamentaria. Si está vencida, falta o presenta alguna irregularidad, la estación tiene prohibido abastecerlo.

La identificación certifica que el equipo completo de GNC fue sometido a los controles correspondientes y que se encuentra técnicamente apto para funcionar. Por eso, su verificación forma parte del procedimiento de seguridad y no puede quedar librada al criterio del playero ni a la insistencia del automovilista. El requisito apunta a proteger tanto a quienes ocupan el vehículo como a los trabajadores y demás personas presentes en la playa.
En este caso, el conductor no aceptó la explicación. Según trascendió, comenzó a discutir y sostuvo que otras veces le habían cargado gas en ese mismo lugar, aun con el vehículo en esas condiciones. El empleado, sin embargo, mantuvo la negativa porque acceder al pedido habría significado incumplir una obligación concreta.
La discusión fue creciendo y el cliente llegó a amenazar con sacar un cuchillo. Luego volvió a subirse al auto y pareció abandonar el establecimiento. Pero la situación no terminó allí: poco después regresó desde otro sector de la playa y volvió a enfrentar al trabajador.
Dos clientes que presenciaban la escena decidieron intervenir. Ambos, que serían familiares, intentaron calmarlo y explicarle que el playero solamente estaba haciendo su trabajo. La mediación no dio resultado. El agresor extrajo el arma blanca y atacó a las dos personas que habían salido en defensa del empleado.
Una de las víctimas sufrió una herida en una mano y la otra recibió un corte en el cuello. Aunque el episodio pudo haber tenido consecuencias mucho más graves, se informó que las lesiones fueron superficiales y que ninguna de las dos personas corría peligro.

Tras el aviso a las autoridades, efectivos de la Policía de la Ciudad llegaron al lugar y detuvieron al sospechoso, identificado como Miguel Pérez, de 36 años. La Estación de Servicio fue precintada de manera preventiva mientras se realizaban las pericias y se reunían los elementos necesarios para avanzar con la investigación judicial.
El caso volvió a dejar al descubierto una situación con la que los playeros deben lidiar con frecuencia: la reacción de conductores que pretenden cargar pese a no reunir las condiciones exigidas. La normativa es clara y obliga a exhibir la oblea vigente para abastecerse de GNC. Incluso la rotura y el reemplazo del parabrisas hacen que pierda validez y obligan a efectuar una nueva revisión técnica antes de volver a cargar.
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