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En diálogo con Surtidores, explicó cómo el crecimiento económico, el transporte, los avances tecnológicos y el precio internacional del petróleo pueden modificar la demanda.
Ricardo Arriazu es uno de los economistas argentinos de mayor trayectoria y reconocimiento. A lo largo de su carrera se especializó en el análisis macroeconómico, financiero y de los mercados internacionales, y se convirtió en una de las voces más consultadas para interpretar la evolución de la economía argentina.
Su exposición pública, sin embargo, tiene una particularidad. Si bien continúa brindando conferencias y participando de encuentros con empresarios y especialistas, no concede entrevistas periodísticas. En esta oportunidad decidió hacer una excepción y respondió las preguntas de Surtidores sobre uno de los sectores más sensibles a la evolución de la actividad económica.
El economista fue preciso al aclarar que no es especialista en combustibles, pero planteó una serie de conceptos que permiten proyectar qué puede suceder con el consumo energético si la Argentina logra sostener el crecimiento y aprovechar las oportunidades que ofrece el mercado internacional.

Surtidores: ¿Cómo cree que evolucionará la demanda interna de combustibles si la economía argentina vuelve a crecer de manera sostenida?
Arriazu: En mi opinión, y no soy experto en el tema, la demanda interna de combustible está relacionada con la evolución del PBI pero la relación no es directa. En el mundo la demanda de energía crece a la mitad del crecimiento del PBI, en Argentina la relación es más alta. Esta relación está influenciada por los avances tecnológicos (más km por litro).
¿Cómo se relaciona la demanda de combustibles con la evolución del transporte?
La demanda de combustible se relaciona con el transporte de pasajeros y el de carga. El primero está menos relacionado con el PBI que el segundo.
¿Qué podría ocurrir con el consumo de los distintos combustibles si Argentina aprovecha las oportunidades que ofrece el mundo?
Si Argentina aprovecha las oportunidades que le brinda el mundo, el transporte de carga crecerá mucho más que el de pasajeros (pasa en todo el mundo), bajará la demanda de naftas (por avances tecnológicos) y crecerá mucho la de gas oil, GNC y GNL.
¿Cómo observa la evolución de los precios internos de los combustibles?
Los precios internos están determinados por el precio del petróleo y por los impuestos. La suba del precio internacional del crudo y la eliminación del barril criollo determinaron la suba de los combustibles por encima de la inflación, atemperada por una suba de los impuestos menor a la inflación.
¿De qué dependerá la evolución de los precios hacia adelante?
De la evolución del precio internacional del petróleo. La suba reciente fue más baja que la del crudo (la mitad que en EEUU) porque las petroleras decidieron “normalizar” el precio (subo menos ahora pero luego bajo menos cuando baje el petróleo).

La mirada de Arriazu plantea así una transformación relevante para el negocio de las Estaciones de Servicio. En su análisis, un eventual crecimiento de la economía argentina no se traducirá necesariamente en un aumento uniforme del consumo de todos los combustibles. El transporte de cargas tendrá un papel cada vez más importante y, junto con los avances tecnológicos, modificará la composición de la demanda.
Para los expendedores, la proyección marca una diferencia entre el futuro de las naftas y el de los combustibles vinculados al transporte pesado. Según Arriazu, mientras la eficiencia tecnológica reducirá la demanda de naftas, el crecimiento de la carga impulsará especialmente el consumo de gasoil, GNC y GNL.
Su advertencia final apunta a una variable que seguirá siendo determinante para las Estaciones de Servicio: el comportamiento del crudo. Según Arriazu, las petroleras optaron por moderar la traslación de la reciente suba internacional, una decisión que también implicaría que las futuras bajas del petróleo tengan un traslado más acotado al precio final.
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