Activar/Desactivar Leer Página
Las comisiones son solo una parte de la ecuación. El plazo de acreditación y el costo de adelantar el dinero también pueden modificar el resultado financiero de una operación.
Los pagos electrónicos ya forman parte de la operatoria cotidiana de las Estaciones de Servicio. Sin embargo, utilizar un código QR no significa necesariamente que el comercio pagará menos por cada operación.
La diferencia está en el medio elegido por el cliente. Así lo explicó Jorge Larravide, especialista en ecosistema financiero, en diálogo con Surtidores. “El uso de QR o de tarjeta física directamente no cambia ni el costo ni el plazo porque es la tecnología de cómo se realiza la transacción de compra. El tema es el medio de pago que está asociado a ese elemento”, señaló.
La aclaración resulta relevante para los expendedores porque un mismo código puede canalizar operaciones con características financieras diferentes. “Puede tener atrás una transferencia, que siempre es acreditación online y tiene el costo más bajo, o una tarjeta de débito o de crédito”, explicó.

Por eso, para determinar cuánto representa realmente una cobranza electrónica no alcanza con identificar la herramienta utilizada. También deben contemplarse el arancel, el IVA, las retenciones y el momento en que los fondos quedan disponibles.
Las condiciones publicadas por los sistemas de aceptación muestran diferencias según el instrumento y la modalidad contratada. En determinadas alternativas, las comisiones parten de 0,8 por ciento más IVA, mientras que algunas operaciones con tarjeta de crédito pueden alcanzar hasta 2 por ciento más IVA.
La transferencia inmediata aparece entre las alternativas de menor costo para el comercio. Las compras realizadas con débito o crédito, en cambio, están sujetas a los aranceles correspondientes y a los plazos establecidos para cada modalidad.
También existen mecanismos para disponer del dinero antes del vencimiento habitual. Esa posibilidad permite reducir la espera, aunque incorpora un cargo financiero adicional que debe contemplarse al momento de evaluar cada operación.
El plazo de acreditación constituye otro factor relevante. Según explicó el especialista, para micro y pequeñas empresas, MiPyMEs y personas humanas puede llegar a ocho días hábiles. En empresas medianas y determinados prestadores de servicios turísticos o de alojamiento alcanza los diez días hábiles, mientras que para las grandes empresas puede extenderse hasta 18 días hábiles.
Para una Estación de Servicio, la demora puede tener consecuencias sobre la administración diaria. La actividad exige afrontar de manera permanente compras de combustibles, salarios, cargas sociales, impuestos, electricidad y otros gastos operativos.
Cuando una parte de la facturación permanece pendiente de acreditación, puede aumentar la necesidad de capital de trabajo. Si además el comercio necesita disponer de esos recursos antes de la fecha prevista, deberá asumir el cargo financiero correspondiente.

Por eso, antes de contratar o renegociar un sistema de aceptación de pagos, Llaravide sugiere que el estacionero debería conocer qué instrumento procesa, cuál es el arancel efectivo, qué impuestos y retenciones se aplican, cuándo se acredita el dinero y cuánto debe desembolsar si decide adelantarlo.
La comparación tampoco debería plantearse simplemente entre QR y tarjeta. El mismo código puede canalizar una transferencia inmediata o una compra con débito o crédito, con resultados financieros diferentes para el comercio.
Larravide resumió la cuestión al explicar que “el uso de QR o de tarjeta física directamente no cambia ni el costo ni el plazo porque es la tecnología de cómo se realiza la transacción de compra. El tema es el medio de pago que está asociado a ese elemento”.
DEJANOS TU COMENTARIO!