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Lucas Woinilowicz, Gerente de Desarrollo de Negocios de Scania Argentina, destacó la creciente incorporación por parte de las empresas y valoró el avance de la infraestructura. Explicó el potencial del biometano y el impacto del nuevo esquema de pesos y medidas.
El avance de los camiones a GNC está generando cambios que alcanzan a toda la cadena del transporte. Lucas Woinilowicz, Gerente de Desarrollo de Negocios de Scania Argentina, resaltó el crecimiento de la infraestructura y el papel que tendrán las Estaciones de Servicio para acompañar una mayor presencia de unidades a gas en las rutas.
En ese marco, la compañía aprovechó su participación en Expotransporte para exhibir un amplio portfolio de productos y celebrar un hito: los 50 años de presencia ininterrumpida en Argentina. Entre las novedades se destacó el camión edición aniversario, equipado con un motor de 550 CV y la cabina S, la más amplia y confortable de la marca.
Durante el evento, Scania presentó distintas configuraciones vinculadas a las nuevas alternativas energéticas, entre ellas un camión a GNC destinado al transporte pesado. Para Woinilowicz, el gas natural tiene por delante un recorrido importante como combustible de transición hacia la electrificación.

“Entendemos que es un combustible de transición hacia la electrificación que va a llegar, pero estamos hablando de 10, 15 o 20 años para que sea masiva”, señaló en diiálogo con Surtidores. En ese escenario, considera que el gas natural tiene una ventaja adicional en Argentina: forma parte de la matriz energética del país.
Scania comenzó a trabajar con camiones a gas en 2018 y, desde entonces, observa una evolución en la aceptación de esta tecnología. El cambio, según el ejecutivo, también puede medirse en el comportamiento de los compradores. Mientras en los primeros años las empresas incorporaban una unidad para probar la tecnología, ahora empiezan a sumar varias.
“Hoy ya estamos viendo que las empresas compran de a 4, de a 5, de a 10, de a 15”, expresó. Para la compañía, esto demuestra que la experiencia acumulada, las unidades demo y el análisis de los costos operativos están ayudando a despejar dudas.
A esto se suma un factor cada vez más relevante: los propios dadores de carga. Woinilowicz aseguró que ya existen empresas que les están pidiendo a sus transportistas comenzar a utilizar camiones a gas natural, una señal que podría acelerar todavía más la renovación de las flotas.
La principal motivación sigue siendo económica. Según Scania, un camión a GNC puede generar un ahorro de entre 35 por ciento y 40 por ciento en el costo operativo. La cuenta contempla que el vehículo puede tener un valor de adquisición superior y otros costos asociados, pero la diferencia aparece con fuerza en el combustible.
El ejecutivo explicó que, frente al costo del gasoil, el gas natural permite reducir significativamente el gasto energético. Además, los camiones a GNC no utilizan urea, otro elemento que impacta sobre la ecuación final de la operación.

Para que esta tendencia gane mayor participación, sin embargo, la infraestructura resulta clave. En este punto, Woinilowicz propone mirar la evolución del sector con perspectiva. “Si miro la foto, voy a decir que falta infraestructura. Si miro la película, voy a decir que estamos en el buen camino”, resumió.
El crecimiento es significativo. Según sus datos, en 2020 había apenas uno o dos surtidores de alto caudal para camiones en Argentina. Actualmente ya son más de 300. También aumentó de manera considerable la cantidad de estaciones preparadas para atender transporte pesado a gas.
El representante de Scania destacó especialmente el desarrollo de corredores vinculados con Vaca Muerta y el NOA-Cuyo, donde la infraestructura para camiones a GNC avanzó con fuerza. Ya no se trata solamente de instalar un surtidor: las estaciones comienzan a incorporar playas adecuadas, vestuarios y servicios pensados para quienes pasan muchas horas en la ruta.
En este contexto, el reciente cambio en las normas de pesos y dimensiones puede convertirse en otro incentivo. La modificación del esquema vigente permite a los camiones a gas transportar 2.000 kilos adicionales de carga bruta total y sumar un metro de longitud. “El decreto contribuye a fomentar el crecimiento de la flota de camiones. Cuanto más camiones haya en la ruta, eso va a generar que haya más infraestructura”, sostuvo Woinilowicz, planteando una relación de crecimiento entre vehículos y estaciones.
El próximo paso podría estar en el biometano. Para Scania, esta alternativa ofrece una vía concreta hacia la descarbonización sin necesidad de reemplazar los camiones existentes. Un vehículo a GNC puede funcionar con biometano sin modificaciones y alcanzar reducciones de emisiones de CO₂ cercanas al 95 por ciento.
Además, la transición puede hacerse gradualmente: comenzar con una pequeña proporción de biometano y aumentar su participación hasta llegar al 100 por ciento. La infraestructura actual tampoco necesitaría cambios sustanciales, ya que el biometano puede utilizarse en los mismos compresores y surtidores que abastecen GNC.

La eficiencia, de todos modos, no depende solamente del combustible. Woinilowicz también puso el foco en la conectividad, la telemetría y el mantenimiento predictivo: contar con información para gestionar mejor una flota puede marcar la diferencia entre una operación rentable y otra que pierde eficiencia.
En ese escenario, las Estaciones de Servicio tienen un papel que va mucho más allá del despacho de combustible. Son parte de la experiencia del transportista y un punto de descanso para quienes pasan largas jornadas en la ruta.
“Las personas pasan, duermen, se bañan, almuerzan, cenan y comparten comidas”, señaló. Por eso, el mensaje de Scania para el sector es directo: seguir trabajando en conjunto. Para la compañía, el crecimiento de las estaciones de GNC, de los camiones a gas y del transporte pesado forman parte de una misma cadena.
“Cuanto más ellos crezcan, más vamos a crecer nosotros y más el transporte”, concluyó Woinilowicz.
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