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La transformación del negocio está modificando el perfil de los colaboradores que demandan las empresas. La digitalización, la atención al cliente, el análisis de datos y la capacidad de adaptación ganan protagonismo en un mercado donde reclutar dejó de ser una tarea operativa para convertirse en una decisión estratégica.
Encontrar personal para una Estación de Servicio ya no consiste simplemente en cubrir un turno o reemplazar a un colaborador. Detrás de cada incorporación hay un desafío mucho más profundo: identificar personas capaces de desenvolverse en un negocio que evolucionó a gran velocidad y que hoy demanda competencias muy distintas a las de hace apenas una década.
La transformación de la actividad llevó a que las bocas de expendio dejaran de ser exclusivamente un lugar para cargar combustible. Actualmente administran tiendas de conveniencia, programas de fidelización, múltiples medios de pago, herramientas digitales, controles operativos, indicadores comerciales y protocolos de seguridad que exigen una mirada integral de cada proceso.
Sin embargo, según advierte Laura Crespi, consultora estratégica de ADN Estacionero, muchas empresas continúan buscando perfiles pensados para una realidad que ya quedó atrás.

“Las estaciones siguen reclutando para un trabajo que ya no existe”, resume la especialista en diálogo con Surtidores, quien en los últimos años incorporó el reclutamiento y la selección de colaboradores como uno de los ejes centrales de su actividad profesional.
A partir de su experiencia acompañando a operadores de distintas provincias, Crespi sostiene que aproximadamente el 40 por ciento de las Estaciones de Servicio con las que trabaja presentan dificultades para atraer, evaluar o incorporar personal. Aclara que no se trata de una estadística nacional, sino de una tendencia que observa de manera recurrente en empresas de diferentes tamaños y regiones.
La explicación, asegura, no pasa únicamente por la escasez de postulantes. “Con frecuencia escuchamos que la gente ya no quiere trabajar o que se perdió la cultura del trabajo. Son respuestas rápidas que simplifican un fenómeno mucho más complejo“, señala.
Para la consultora, el verdadero inconveniente comienza cuando las organizaciones siguen interpretando el puesto con una lógica exclusivamente operativa, sin advertir que el negocio evolucionó hacia un modelo mucho más sofisticado. “Cuando una empresa subestima el valor estratégico de un rol, también subestima el perfil que necesita incorporar“, afirma.
Esa visión termina condicionando toda la búsqueda: desde la descripción del puesto y la redacción del aviso hasta las competencias que se evalúan durante la entrevista y el tipo de candidatos que finalmente resultan seleccionados.
La reflexión también encuentra respaldo en el Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial. El estudio, elaborado sobre más de mil empleadores que representan alrededor de 14 millones de trabajadores, proyecta que el 39 por ciento de las habilidades actuales cambiará antes de 2030, mientras que el 63 por ciento de las organizaciones considera que la brecha de capacidades constituye uno de los principales obstáculos para su crecimiento.
Para Crespi, esa realidad ya se observa en las Estaciones de Servicio. La primera competencia que considera indispensable es la empatía comercial. Entender al cliente, interpretar sus necesidades y generar confianza dejó de ser una cualidad deseable para transformarse en un factor que influye directamente sobre la fidelización, las ventas y la imagen del negocio.
También adquiere cada vez mayor relevancia la comprensión integral del puesto. Los colaboradores necesitan conocer cómo cada decisión impacta sobre la seguridad, la experiencia del consumidor, el funcionamiento de la empresa y los resultados económicos.
Otra habilidad que gana protagonismo es el razonamiento lógico y analítico. La administración de promociones, diferencias de caja, control de stock, indicadores de desempeño y medios electrónicos de pago requiere interpretar información y resolver situaciones cotidianas con rapidez y criterio.
A ello se suma la capacidad de observación, fundamental para detectar riesgos, anticipar inconvenientes, identificar oportunidades comerciales y prevenir desvíos antes de que generen pérdidas.
Finalmente aparece una condición que, según la especialista, será determinante en los próximos años: la adaptabilidad. La incorporación permanente de nuevas tecnologías obliga a aprender de manera continua y a desenvolverse con naturalidad frente a cambios en los procesos de trabajo.
“La velocidad con la que una persona aprende será cada vez más importante que la experiencia que acumula“, sostiene.

La consultora considera que el desafío para las empresas consiste en traducir correctamente las necesidades del negocio en el perfil humano que realmente requieren, entendiendo que no existe un modelo único para todo el país. Factores como la realidad económica, la cultura regional, el acceso a la tecnología o el nivel educativo hacen que cada búsqueda deba responder al contexto donde opera cada Estación de Servicio.
En ese escenario, reclutar deja de ser una acción administrativa para convertirse en una herramienta de planificación. “Contratamos personas para sostener decisiones“, resume Crespi. Y concluye con una idea que sintetiza el nuevo escenario del sector: “El futuro de una Estación de Servicio no empieza cuando llega un cliente. Empieza cuando la organización comprende que el talento dejó de ser un recurso operativo para convertirse en uno de los activos estratégicos más importantes del negocio”.
La cultura del trabajo se perdió en la juventud, también hay que apostar a la gente de mayor edad, que consideró no haber perdido esa cultura, en muchos casos hay empresas que la funden los empleados por falta de compromiso y falta de proyección para su futuro
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