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Con otras 250 bocas de carga en proceso de adecuación, el gas natural gana terreno como una alternativa más económica, eficiente y sustentable para el movimiento de cargas y pasajeros.
El Gas Natural Comprimido dejó de ser una opción exclusiva para autos particulares y comenzó a consolidarse como uno de los pilares de la transformación del transporte pesado. Prueba de ello es el crecimiento de la infraestructura destinada a abastecer camiones y colectivos que ya alcanza las 300 Estaciones de Servicio habilitadas en todo el país, mientras otras 250 avanzan en distintas etapas de adecuación para incorporarse a los corredores estratégicos.
El fortalecimiento de esta red representa un paso clave para el desarrollo de una logística más competitiva. La posibilidad de recorrer largas distancias con combustible de menor costo permite reducir significativamente los gastos operativos de las empresas de transporte, al tiempo que disminuye las emisiones contaminantes y mejora la eficiencia de las flotas.

Los corredores de GNC fueron concebidos precisamente con ese objetivo. Se trata de una red integrada por rutas, autopistas y autovías donde los vehículos de gran porte pueden reabastecerse en estaciones especialmente preparadas para atender las necesidades de camiones y ómnibus que utilizan gas natural como fuente de energía.
Para acompañar ese proceso, el ENReGE, organismo que reemplazó al ENARGAS, impulsó un marco regulatorio específico mediante la implementación de las normas técnicas NAG-420 y su Adenda Nº 1. Estas disposiciones establecen los requisitos de seguridad, operación y diseño que deben cumplir las instalaciones destinadas al abastecimiento de unidades pesadas, brindando previsibilidad a las inversiones y garantías para los usuarios.
La expansión no responde únicamente a una decisión del organismo regulador. También es el resultado del trabajo conjunto entre distribuidoras de gas, fabricantes de equipos, cámaras empresarias, especialistas, consejos profesionales, transportistas y operadores de Estaciones de Servicio, que durante los últimos años aceleraron la adaptación de la infraestructura existente para responder a una demanda que no deja de crecer.
Al mismo tiempo, la industria automotriz comienza a ofrecer una variedad cada vez mayor de camiones y buses desarrollados específicamente para operar con gas natural, lo que contribuye a fortalecer un mercado que hace pocos años parecía reservado únicamente a experiencias piloto.
Otro avance importante llegó de la mano de la digitalización. Con el propósito de facilitar la planificación de recorridos, el ENReGE desarrolló un mapa interactivo disponible tanto en la aplicación miENARGAS como en su versión web. La herramienta permite localizar cada estación habilitada mediante distintos filtros, como distribuidora, bandera comercial, longitud máxima admitida para los vehículos o disponibilidad de surtidores de alto caudal.
Además, incorpora georreferenciación integrada con Google Maps, lo que posibilita obtener indicaciones de viaje desde la ubicación del usuario y planificar las paradas con mayor precisión. Para las empresas de transporte, esta información representa una ventaja operativa, ya que permite optimizar recorridos, reducir tiempos muertos y mejorar la utilización de las unidades.
Uno de los aspectos que más favorece la evolución del sistema es precisamente la incorporación de surtidores de alto caudal. Estos equipos permiten cargar grandes volúmenes de gas en pocos minutos, reduciendo considerablemente los tiempos de detención respecto de los sistemas tradicionales. En una actividad donde cada hora de operación impacta sobre los costos, esa mejora se traduce directamente en mayor productividad.
La tendencia también comienza a consolidarse en el transporte público. En el Área Metropolitana de Buenos Aires ya circulan 189 colectivos impulsados por GNC, a los que se suman 23 unidades eléctricas, como parte del proceso de renovación de la flota urbana.

El cambio tiene además un fuerte componente ambiental. Los motores a gas ofrecen prestaciones compatibles con los estándares internacionales Euro 5, disminuyen las emisiones de dióxido de carbono y generan menos contaminación sonora respecto de los propulsores diésel convencionales.
Ese camino ya tiene un horizonte definido. La Resolución 111/2025 de la Secretaría de Transporte de la Ciudad de Buenos Aires establece que, desde el 1 de enero de 2027, todas las nuevas unidades que se incorporen al servicio de transporte colectivo deberán contar con motorización a GNC o eléctrica. La decisión busca acelerar la transición hacia tecnologías de menor impacto ambiental y contribuir al objetivo de alcanzar la carbono neutralidad para 2050.
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