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Desde el sector señalan que aún no hay Estaciones de Servicio con proyectos aprobados. En paralelo, las instalaciones modulares continúan ganando terreno, con varios emprendimientos próximos a inaugurarse.
La decisión del Gobierno nacional de flexibilizar la instalación de tanques aéreos en las Estaciones de Servicio despertó expectativas entre fabricantes, proveedores y operadores. La medida prometía reducir costos, simplificar trámites y habilitar una alternativa ampliamente utilizada en otros mercados. Sin embargo, varios meses después de su entrada en vigencia, el entusiasmo inicial parece haberse diluido.
Si bien la normativa eliminó algunas barreras que durante años impidieron el desarrollo de este tipo de instalaciones, la realidad muestra que la adopción avanza a un ritmo mucho más lento de lo esperado. En el sector reconocen que todavía predominan las dudas y que los expendedores continúan apostando por los tradicionales tanques subterráneos.
Uno de los que sigue de cerca la evolución de este mercado es Pablo Capuano, gerente de Ventas de Berotto Boglione, empresa especializada en soluciones para el almacenamiento de combustibles. Su diagnóstico es claro: hasta el momento no conoce experiencias concretas de Estaciones de Servicio que hayan logrado completar todo el proceso.

“Que le hayan puesto un tanque aéreo a una Estación de Servicio, que lo hayan homologado y que lo hayan podido poner en marcha no vi ningún caso. No sé de ninguna que esté operando con ese esquema“, afirmó.
Las declaraciones reflejan una situación que varios actores del mercado comentan en privado. Aunque el marco regulatorio cambió, todavía persisten interrogantes sobre la implementación práctica, los procedimientos administrativos y la aprobación de los proyectos por parte de los organismos competentes.
La resolución oficial buscó modernizar un esquema que durante décadas obligó prácticamente a que todo el almacenamiento de combustibles se realizara bajo tierra. Con el nuevo régimen, los tanques aéreos pueden convertirse en una opción válida para determinados establecimientos, especialmente aquellos donde las obras civiles representan una inversión significativa o donde las condiciones del terreno complican las excavaciones.
Además de reducir los tiempos de instalación, estos sistemas ofrecen ventajas en materia de mantenimiento, inspección y eventual reemplazo de los equipos. En numerosos países forman parte del paisaje habitual de estaciones rurales, centros logísticos e instalaciones industriales. Sin embargo, trasladar esa experiencia al mercado argentino parece requerir algo más que una modificación normativa.
LAS ESTACIONES MODULARES AVANZAN
Pero mientras los proyectos con tanques aéreos todavía no logran materializarse, las estaciones móviles comienzan a mostrar avances concretos y se perfilan como una de las principales apuestas surgidas tras la flexibilización normativa impulsada por el Gobierno.
El modelo ya cuenta con antecedentes en el mercado. La estación móvil de YPF, que funcionó durante la última temporada de verano en Pinamar para reforzar el abastecimiento en una zona de alta demanda, inició días atrás una nueva etapa en la Patagonia. También hay varias de la red de Estaciones de Servicio de bandera perteneciente al Gobierno de la Provincia de Santa Cruz
Capuano confirmó que la demanda ya se traduce en operaciones concretas. “Tenemos cuatro estaciones vendidas cuya producción comenzará ahora: dos estarán listas para septiembre y las otras dos para diciembre“, adelantó, marcando el inicio de una nueva etapa para este segmento.

El avance coincide con otras experiencias que comenzarán a materializarse en distintos puntos del país. En diálogo con Surtidores, el titular de Aryes Energía, Emiliano Spyrakis, anticipó que trabajan en dos proyectos pioneros que estarán ubicados en Misiones y Santa Cruz, destinados a atender necesidades muy diferentes: la actividad yerbatera y la industria petrolera.
Según explicó el empresario, el interés del mercado se disparó apenas se conocieron las medidas de desregulación. “Recibimos más de 50 consultas en muy poco tiempo. Cerca del 70 por ciento correspondió a estaciones móviles y el 30 por ciento a a tanques aéreos para Estaciones de Servicio“, detalló.
Spyrakis atribuyó ese fenómeno, principalmente, a la necesidad de acercar el suministro de combustibles a localidades que crecieron en los últimos años sin incorporar nuevas bocas de expendio. En muchas zonas del interior, los usuarios deben recorrer decenas de kilómetros para cargar combustible, una situación que este modelo busca resolver con inversiones más rápidas y de menor escala.
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